"Propaganda aliada con exageraciones y falsificaciones". Racismo, antisemitismo y negacionismo en Julius Evola y sus lectores argentinos

Boris Matías Grinschpun
2016 Temas de Nuestra América Revista de Estudios Latinoaméricanos  
Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, Julius Evola regresó a Italia para brindar «orientaciones» a los «hombres que se mantienen en pie entre las ruinas». Desde su apartamento romano, el aristócrata actuó como un pubblicista, difundiendo su pensamiento tradicionalista en libros y revistas. Una de sus estrategias consistió en diferenciarse de los regímenes caídos: discusiones sostenidas años antes con intelectuales «oficiales» fueron recuperadas por Evola para mostrar la superioridad de su
more » ... superioridad de su doctrina. En esta línea, afirmó que su racismo era «espiritualista» en vez de «materialista» y «biologicista», por lo cual debía ser deslindado de los «científicos raciales», las persecuciones y los campos de exterminio. No obstante, el disenso tenía límites claros: el Barón Mágico no solo mantuvo su cosmovisión racista, sino que también reivindicó su acendrado antijudaísmo y adoptó posturas contradictorias frente al Holocausto. Estas ambivalencias se vieron reflejadas en los usos que, comenzando en los ochentas, varios círculos vinculados al perdurable nacionalismo argentino de derechas hicieron de Julius Evola. La circulación de su ideario antidemocrático y jerárquico desembocó en la aparición de El Fortín, la primera publicación local que se autoproclamó «evoliana». Desde sus páginas, los colaboradores articularon una visión «tradicional alternativa» de la política doméstica y la escena internacional. A partir de su caso, este artículo observará la recepción de Evola realizada por sus seguidores argentinos, al tiempo que considerará las derivas del racismo, el antisemitismo y el negacionismo en el nacionalismo de fines de siglo.
doi:10.15359/tdna.32-60.11 fatcat:ooid6twjr5fndbzrifrncuieze