Antonio Cornejo Polar como maestro y colega

Gwen Kirkpatrick
2001 Revista iberoamericana  
Los múltiples y elocuentes homenajes recientes a Antonio Cornejo-Polar hacen evidente las repercusiones que su presencia y su trabajo han tenido en las vidas, en las mentes, en las instituciones, y en el clima intelectual de América Latina y en el contexto de los estudios latinoamericanistas. Fomentó excelencia en todo, sin pretensiones pero con orgullo. Cornejo-Polar tomaba en serio el oficio de maestro. Nos enseñó tanto con ejemplo como con palabras. En Berkeley su presencia produjo
more » ... a produjo transformaciones importantes en nuestros alumnos y en el clima intelectual y humano. Su renombre intelectual y académico aportó a dar mayor visibilidad tanto a nuestros programas en español como a estudios latinoamericanos. Por haber tenido el privilegio de trabajar con él en Berkeley, puedo atestiguar de su profundo impacto. Con el correr del tiempo el valor de su presencia se ha hecho más claro, especialmente en sus estudiantes. En los últimos años he estado leyendo disertaciones de alumnos que colaboraron muy cercanamente con él, y he asistido a la preparación de sus dossiers profesionales. Es indudable que se han desarrollado como investigadores, profesores, y pensadores más capaces por el contacto con él. De múltiples maneras han incorporado su rango de visión intelectual, especialmente una conciencia de las poderosas posibilidades de la literatura en sí, y han tenido la oportunidad de colaborar en una de las mejores revistas de la profesión, la Revista de Crítica Literaria Latinoamericana. Menos tangible, pero igualmente importante, ha sido la confianza en sí mismos como intelectuales independientes, fomentada por Antonio porque los reconoció y los trató como individuos valiosos. Aunque la profesión se caracteriza muy a menudo como insular e intensamente competitiva, el ejemplo cotidiano de Antonio Cornejo-Polar ha sido prueba de que la generosidad y la accesibilidad son las marcas verdaderas de los profesionales más destacados. En agosto de 1999 tuvo lugar en el Cusco el congreso de JALLA, Jornadas Andinas de Literatura Latinoamericana. Esta organización, iniciada hace pocos años por muchos de los que habían sido alumnos de Antonio, se había formado en parte para abrir un espacio propio para los temas y representantes andinos, en el sentido más amplio del término andino. Frente al dominio de la academia norteamericana y del espacio dedicado a otras regiones latinoamericanas en reuniones internacionales, en JALLA se buscaba forjar una nueva conciencia de que existían otras problemáticas, a veces regionales, que difícilmente encontraban cabida en otros foros. Quizás ningún otro evento ha ofrecido tanta evidencia
doi:10.5195/reviberoamer.2001.5925 fatcat:2uwibglkm5hr3mrluisemnb2kq