. EL LINAJE Y SUS SIGNOS DE IDENTIDAD

Faustino Menéndez, Pidal De Navascués
unpublished
Desde fines del siglo XVI a fines del XVIII, eran habituales las «relacio-nes de méritos y servicios» en copias manuscritas o en ejemplares impresos que repartían a las personas influyentes adecuadas quienes pretendían un as-censo en la milicia, un mejor puesto en la administración pública o incluso un título nobiliario. Eran algo semejante al curriculum vitae que presentan hoy los aspirantes a ciertos trabajos. Pero hay una diferencia esencial: en aque-llas relaciones de antaño se recogen los
more » ... año se recogen los méritos y servicios prestados no sólo del pretendiente, sino también de su padre, de su abuelo, de sus tíos y ante-pasados, algo que hoy dejaría estupefacto a quien lo recibiese y que, sin embargo, era perfectamente normal en la época citada. ¿En qué estriba este diferente trato? en que aquellos destinatarios antiguos admitían que el pre-tendiente participaba de los méritos de sus antepasados y parientes, admitían que entre ellos existía una comunidad de merecimientos, algo parecido a la comunión de los santos en la Iglesia. Y esos merecimientos comunes se aco-piaban en una entidad formada por todos los parientes y superior a ellos: su propio linaje. Esta es la base de la idea de linaje, una idea que muchos tie-nen hoy por fenecida, pero que un observador atento ve todavía aflorar acá y allá, porque es algo profundamente natural y humano. En la edad moderna, la concreción más generalizada del patrimonio de valores que acumula un linaje es la hidalguía, infanzonía o nobleza. A su alrededor gravitaban entonces, como en un sistema planetario, todos los de-más, desde la posesión de un mayorazgo hasta el ejercicio de honrosos cargos de gobierno. El linaje desplaza al individuo como sujeto de la calidad de nobleza: a la posesión de esa calidad se llegará a través del linaje; la ob-tendrá cada uno no aisladamente, sino como perteneciente a un linaje noble. La nobleza exclusivamente personal quedará en situación marginal y de in-ferioridad frente a la hereditaria. Así dirán las Partidas: «Fidalguía ... es nobleza que viene los omes por linaje», «... el linaje faze que la ayan [la
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