La leyenda del Conde Ory: el problema de los orígenes y las fuentes literarias

Arturo Delgado
1991 Epos Revista de filología  
Le Comte Ory no es seguramente uno de los títulos mejor conocidos del repertorio rossiniano. En cambio fue, en su momento, uno de los vaudevilles más aplaudidos de Eugéne Scribe. Lo que ha impedido que esta ópera bufa caiga completamente en el olvido ha sido, sin embargo, la música y no el texto literario (fenómeno, por otro lado, no infrecuente en la historia de la ópera), y en ello está de acuerdo la casi totalidad de los críticos. A modo de ejemplo: «Le livret de Scribe pour Le Comte Ory est
more » ... ur Le Comte Ory est minee, minee, simple propos á de jolis airs et á quelques situations un peu cocasses et folies»'. Para la elaboración del libreto, Scribe y su colaborador (Charles-Gaspard Delestre-Poirson en este caso) se inspiraron en una obra que ambos habían escrito y estrenado en el Théátre du Vaudeville el 16 de diciembre de 1816, algo más de once años antes del estreno de la ópera (Académie Royale de Musique, 20 de agosto de 1928). Les bastó con modificar algunas escenas, dar más relevancia a ciertos personajes masculinos con vistas a lograr el necesario equilibrio de las tesituras vocales, según una distribución que consolidó definitivamente el propio Rossini^ y cambiar el nombre de la protagonista principal. Partían de un texto teatral para conseguir otro también destinado a la escena (con lo que los cambios formales requeridos son mínimos, si se compara con los necesarios para hacer una trans-
doi:10.5944/epos.7.1991.9737 fatcat:g25ddrfv5bbyflokva5e74ysa4