¿Cuándo es el arte?

Nelson Goodman
unpublished
Lo Puro en el Arte Si los intentos de responder a la pregunta "¿Qué es el arte?" acaban en frustración, ello puede deberse-como suele ocurrir en filosofía-a que se trata de la pregunta equivocada. Repensando el problema, y aplicándole algunos resultados obtenidos del estudio de los símbolos, quizá seamos capaces de aclarar asuntos tan discutidos como el rol del simbolismo, el "object trouvé" y el así llamado "arte conceptual". Cierta curiosa opinión acerca del vínculo entre símbolos y obras de
more » ... rte se ve ilustrada por una anécdota que Mary McCarthy relata mordazmente: "Siete años atrás, cuando enseñaba en un colegio progresista, conocí a una chica bastante atractiva que deseaba ser escritora. No era su docente, pero ella sabía que yo a veces escribía relatos, de modo que una tarde, agitada y con el rostro encendido, se me acercó en el pasillo para comunicarme que había escrito un cuento que le había gustado muchísimo a su profesor, un tal Mr. Converse. 'Le parece maravilloso, dijo, y me va a ayudar a corregirlo porque lo quiere publicar'. Le pregunté por la trama; la chica era una persona simple, enamorada de la ropa y de salir con los muchachos. Su respuesta fue dubitativa. Trataba de una chica (ella) y de unos marineros con quienes se topaba en el tren. La expresión de su rostro, que se había ensombrecido por unos segundos, recuperó luego la alegría. 'Mr. Converse lo está revisando conmigo, y le vamos a agregar todos los símbolos'." En estos tiempos la entusiasta alumna recibiría el consejo, igualmente sutil, de excluir cualquier símbolo, pero la lógica subyacente es la misma: los símbolos, necesario ornamento o agregado superfluo, son extrínsecos a la obra. Cuando nos hablan de símbolos, pensamos primero en el Jardín de las delicias, los Caprichos, aquellos relojes derretidos de Dalí, y por último quizás en la pintura religiosa, cuanto más mística mejor. Resulta menos extraña la asociación entre lo simbólico y lo esotérico o ultramundano que el hecho de clasificar a las obras como simbólicas sobre la base de que tengan símbolos por tema vale decir, sobre la base de que representen, y no sean, símbolos. Ello supone arte no-simbólico al que nada representa, pero también a los retratos, naturalezas muertas y paisajes que no incluyen alusiones arcanas ni son en sí mismos símbolos. Sin embargo, cuando ofrecemos ejemplos de obras no-simbólicas, de arte desprovisto de símbolos, nos limitamos a obras carentes de tema, e.g. cuadros o composiciones o edificios puramente abstractos o decorativos o formales. Quedan excluidas aquellas obras que representan algo, no importa qué o cómo; porque representar es a todas luces referirse a, estar en lugar de, simbolizar algo. Toda obra representativa (es decir, que representa algo) constituye un símbolo, y el arte desprovisto de símbolos es un arte carente de temas. Que las obras representativas sean simbólicas de acuerdo con un uso del término, y no-simbólicas de acuerdo con otro, tiene escasa importancia mientras no confundamos ambos usos. Lo que sí importa, según muchos artistas críticos contemporáneos, es distinguir la obra de arte de aquello que simboliza o a lo que se refiere. Permítaseme citar entre comillas, puesto que lo presento a la consideración del lector, y sin emitir ahora juicio alguno, el resumen de un programa o política o punto de vista muy frecuente hoy en día: "Lo que un cuadro simboliza es externo a éste, externo a éste en cuanto obra de arte. Su tema, si lo posee, sus referencias-sutiles u obvias-mediante símbolos tomados de
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