Las mujeres argentinas desde la perspectiva de otra mujer: Katherine Dreier en Buenos Aires

María Paula Luciani
2010 Mora  
Presentación En la primavera de 1918, la norteamericana Katherine Dreier, de 41 años, llegaba a la Argentina con la intención de relevar las condiciones de vida de la clase obrera y, en especial, de las mujeres. Se trataba de un personaje multifacético, sobre el cual resulta complejo ofrecer una semblanza breve que, a la vez, le haga justicia. Dreier era, ante todo, una distinguida dama neoyorquina. Su temprana inclinación por el mundo del arte la llevó a formarse en la Brooklyn Art School y en
more » ... lyn Art School y en el prestigioso Pratt Institute, pero sus inquietudes excedían ese terreno. Durante la década de 1910, fue una activa sufragista y estuvo comprometida, también, con causas sociales. Fundó un centro comunitario sobre el que poco sabemos hoy, ya que la figura de Dreier ha quedado más bien ligada a la obra de patrocinio y fomento del modernismo que realizó a lo largo de su vida, y en la que su amistad con Marcel Duchamp jugó un rol fundamental. Las impresiones encontradas que le generó nuestro país quedaron plasmadas en un "diario" de viaje titulado Cinco meses en la Argentina. Desde el punto de vista de una mujer.1918-1919, del cual hemos seleccionado para su traducción al castellano los dos capítulos que se incluyen en esta sección "Las mujeres de Buenos Aires" y "El entrenamiento profesional de las mujeres". En ellos, se despliega la escudriñadora perspectiva de Dreier sobre los valores, las costumbres y la formación profesional de las mujeres argentinas de aquella época. Como observadora de paso, marcada por las experiencias de su país de origen, la distancia entre lo que ella espera de una "mujer moderna" y la imagen que esboza de la "mujer argentina promedio", es cubierta por una gama variopinta de teorías bosquejadas sin timidez, en su constante afán por comprender la sociedad que ve. Los defectos que observa en la población nativa son explicados por una serie de razones que van desde el peso atribuido a las costumbres españolas sobre las convenciones y usos sociales vigentes en la Argentina, hasta lo que cree un exceso en el consumo de carne por parte de los argentinos. Los pasajes que figuran a continuación constituyen, entonces, una ventana para asomarnos a la convulsionada Argentina de fines de la década de 1910 y a las posibilidades y límites que ofrecía para el desarrollo de las mujeres de distintas condiciones sociales. Una ventana abierta, claro está, "desde el punto de vista de una mujer" extranjera, y que se consideraba a sí misma libre e independiente.
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