Víctor Hugo: Le dernier jour d'un condamné

Ramón Suárez M.
2016 Revista Chilena de Literatura  
En 1829 aparece publicado Le Dernier jour d'un condamné, del joven y promisorio poeta romántico. El libro es considerado con escasa comprensión por parte de la crítica de su tiempo. Nuestro propósito es contribuir modestamente a la rehabilitación de este texto, ofreciendo un análisis de él y tratando de delimitar su carácter de libro precursor. "Condamné a mort! "Voila cinq semaines que j'habite avec cette pensée, toujours seul avec elle, toujours glacé de sa présence, toujours courbé sous son
more » ... rs courbé sous son poids! "Autrefois, car il me semble qu'il y a plutót des années que des semaines,j'étais un homme comme un autre homme. Chaquejour, chaque heure, chaque minute avait son idée. Mon esprit,jeune et riche, était plein de fantaisies. ll s'amusait a me les dérouler les unes apres les autres, sans ordre et sans fin, brodant d'inépuisables arabesques cette rude et mince étoffe de la vie. C'étaient des jeunes filies, de splendides chapes d'évéque, des batailles gagnées, des théatres pleins de bruit et de lumiere, et puis encore desjeunes filies et de sombres promenades la nuit sous les larges bras des marronniers. C' était toujours fete dans mon imagination. J e pouvais penser a ce queje voulais, j'étais libre. "Maintenant je suis captif. Mon corps est aux fers dans un cachot, mon esprit est en prison dans une idée. Une horrible, une sanglante, une implacable idée! Je n'ai plus qu'une pensée, qu'une conviction, qu'une certitude: copdamné a mort!" Nos encontramos en esta nouvelle con una historia referida según la disposición in medias res por un narrador en primera persona; narrador-personaje, sin nombre, encerrado en el penal de Bicétre, que inicia su narración en la semana que precede a su ejecución en la guillotina. Los datos que él nos da sobre su persona son escasos. De pasada, inferimos que ha tenido una educación refinada y que su tenida no es precisamente ordinaria. Sobre su físico, nada, salvo el detalle que su barba ha crecido en prisión. La idea de su muerte que se aproxima lo obsesiona. La exclamación "condamné a mort" es reiterada, con un temple anímico hecho de pasmo y dolor. Tan enajenante es esta obsesión que la muerte deja de ser abstracción para tomar peso ("poids"), presencia ("présence") y para constituirse en pensamiento rector. Poco a poco ella se revelará como el verdadero espacio de la novela. Ambientes, objetos y personas serán comprendidos por el narrador en función de la relación de éstos con ella, del grado de presencia en ellos de la muerte destructora. Es una obsesión de la que no puede deshacerse. Sus actos diarios, sus palabras los
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