Neo-Baroque Aesthetics and Contemporary Entertainment [book]

Angela Ndalianis
2004
Cambridge, Massachusetts, mit Press, 2005 por peter krieger Una de las prometedoras innovaciones conceptuales de nuestra disciplina consiste en la investigación sobre el "neobarroco" como principio transcultural y transhistórico que reformula los efectos visuales y acústicos del arte barroco para los fines de la actual sociedad del espectáculo (electrónico). Para entender cómo aquel principio afecta la constitución mental colectiva -y con ello determina gustos, habitus sociales y hasta
more » ... es y hasta posiciones políticas-, contamos con una publicación bien elaborada: el libro de la profesora australiana Angela Ndalianis sobre la estética neobarroca y el entretenimiento contemporáneo. La autora basa su indagación del tema en una extensa aclaración terminológica del barroco, palabra cuyo sentido expresa lo extravagante (en italiano) o describe la forma irregular de una perla (en portugués), ambas características negativas para los contemporáneos del siglo xix; en 1888, Heinrich Wölfflin rehabilita el barroco como estilo, e incluso en su magna obra sobre los conceptos fundamentales de la historia del arte, de 1915, abre paso a la comprensión transhistórica de ese concepto. No obstante, en las expresiones de la vida cotidiana, como también en la estéti-ca del cine, el barroco tiene una connotación negativa: de opulencia, exageración y transgresión de reglas. Hasta cierto grado, la cultura (e ideología) posmoderna de la década de los años ochenta proporciona un entendimiento positivo del barroco -tal vez primero en la literatura latinoamericana e hispana, donde, como lo demuestra el caso de Alejo Carpentier, el barroco puede aparecer como forma revolucionaria. Cabe mencionar un aspecto ausente en el discurso de la autora: el filósofo Bolívar Echeverría entendía el barroco latinoamericano como medio de modernidad; véase al respecto el texto de Walter Moser. 1 De cualquier modo, el culto posmoderno a la opulencia e irracionalidad fomenta aquella revaloración del barroco en sus metamorfosis contemporáneas. Una de ellas es el cine, donde se crea un vértigo visual que cuestiona la realidad y causa la inestabilidad neuronal del observador -similar a la percepción de una pintura barroca de cielo raso, de Pietro de Cortona o de Andrea Pozzo. He aquí donde la autora encuentra el origen de los nuevos medios de ilusión, que generan un sistema cultural tecnologizado. Es importante comprobar que las coincidencias transhistóricas de los principios de ilusión visual entre los siglos xvii y xxi -por ejemplo, entre la dinámica de la forma barroca y el juego espacial-ilusorio del arte cinematográfico neobarroco-se basan en tecnologías completamente diferentes. Y la mención de este aspecto, de una histo ria del arte como historia de los medios, protege a la autora de cortocircuitos interpretativos emitidos en otras revisiones del neobarroco por Omar Calabrese o Giorgio Agamben. Lo que sí 1. Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, vol. XXXII, núm. 97, otoño de 2010, pp. 195-203.
doi:10.7551/mitpress/4912.001.0001 fatcat:aacyfzxxsjcl3egynda6pochye