Del humanismo renacentista de Loyola a la razón barroca de Gracián: conocimiento y dominio de sí mismo

Eikasia, Revista De Filosofía
2011 unpublished
Marco general de interpretación: Norbert Elias y su teoría de la sociedad cortesana. Pienso que la sociología histórica de Norbert Elias, desarrollada de manera especial en sus conocidos libros El proceso de la civilización y La sociedad cortesana 1 puede ser útil a la hora de establecer relaciones entre las reflexiones de Ignacio de Loyola en pleno humanismo renacentista y Baltasar Gracián, uno de los autores barrocos por excelencia. No me interesa tanto señalar las continuidades o
more » ... dades o discontinuidades del pensamiento religioso entre el fundador de la Compañía de Jesús y el jesuita Gracián, sino más bien sostener un punto de vista de sociología del conocimiento que intentaría entender de manera procesual cómo se va profundizando históricamente en el control de uno mismo y en la constitución de la subjetividad moderna. Según Norbert Elias, el largo proceso histórico de conversión de una sociedad guerrera en una sociedad cortesana a través de la monopolización estatal de la violencia y de los impuestos implica, entre otras cosas, el acortesanamiento de los guerreros, una larga transformación en el curso de la cual una clase alta de cortesanos viene a sustituir a una clase alta de guerreros. Este largo proceso -iniciado en occidente en los siglos XI 1 Ambas obras están traducidas al castellano en el Fondo de Cultura Económica de México, la primera en 1987 y la segunda en 1982. Una presentación general de las aportaciones de este autor para una sociología del conocimiento pueden verse en mi artículo "Norbert Elias: literatura y sociología en el proceso de la civilización", publicado como capítulo 18 del libro de Lamo de Espinosa, Emilio, González García, José M. y Torres Albero, Cristóbal: La sociología del conocimiento y de la ciencia, Madrid, Alianza, 1994, pp. 431-454. «Seminario Loyola -Gracián» 130 Eikasia. Revista de Filosofía, año VI, 37 (marzo 2011). http://www.revistadefilosofia.com y XII y culminado sólo en los siglos XVII y XVIII-significa una transformación de los impulsos individuales en el sentido de una contención, de un autocontrol basado en el miedo a la disminución o a la pérdida del prestigio social, significa la interiorización de las coacciones sociales, la transformación de las coacciones externas en autocoacciones, en coacciones ejercidas por el individuo sobre sí mismo: los controles externos se convierten en formas de autocontrol. Esta transformación supone un proceso de autoconstitución del individuo, de transformación de su sistema emotivo, de contención de las emociones, un cambio en los preceptos de las "buenas maneras" en la mesa o en cualquier reunión de la "buena sociedad", el desarrollo de una gran capacidad de observación psicológica de sí mismo y de los demás, pues de la permanente vigilancia de uno mismo y de los otros depende la propia posición en la jerarquía móvil de poder en la sociedad cortesana. Se construye así un tipo de hombre calculador, siempre a la defensiva, represor de sus reacciones emotivas espontáneas, gran observador y conocedor de su propio yo y buen experto en la observación psicológica del ser humano. La cita de La Bruyère, traída a colación por Elias, no puede ser más significativa: Un hombre que conoce la Corte es dueño de sus gestos, de sus ojos y de su expresión; es profundo e impenetrable; disimula sus malas intenciones, sonríe a sus enemigos, reprime su estado de ánimo, oculta sus pasiones, desmiente a su corazón y actúa contra sus sentimientos. 2 Formulaciones similares podemos encontrar en Gracián, quien, por ejemplo, en el primer primor de El héroe recomienda a éste que "practique incomprensibilidades de caudal", conceptual forma barroca de expresión para recomendar al "varón culto" que no se deje nunca descubrir completamente por nadie, que oculte su interior, que nadie pueda sondarle el fondo de su caudal como a un río, ya que cuando uno es comprendido deja inmediatamente de ser respetado. Y en el primor segundo, titulado precisamente "Cifrar la voluntad" aconseja la necesidad de penetrar la voluntad ajena al tiempo que se 2 La Bruyère, Jean de: Caractères, en Oeuvres, Paris, Hachette, 1922, tomo II, p. 211, nº 2. Citado por Elias en El proceso de la civilización, ed. cit., p. 484. Otras citas de La Bruyère hacen referencia a la vieja metáfora de la vida social como un teatro, al cortesano como un personaje de comedia y la corte como un edificio construido con mármol, es decir, compuesto por personas muy duras, pero muy pulidas. «Seminario Loyola -Gracián» Eikasia. Revista de Filosofía, año VI, 37 (marzo 2011). http://www.revistadefilosofia.com 131 oculta la propia. Prosiguiendo con la metáfora "eminencia de caudal", el individuo ha de ocultar su voluntad y no dejarse descubrir por nadie, al tiempo que ha de penetrar la voluntad ajena. En esta lucha de todos contra todos, nadie ha de tener la debilidad de descubrir sus afectos, ya que por ellos puede ser derrotado, abriendo una vía de agua en su fortaleza: Lo mismo es descubrirle a un varón un afecto, que abrirle un portillo a la fortaleza del caudal, pues por allí maquinan políticamente los atentos, y las más veces asaltan con triunfo. Sabidos los afectos, son sabidas las entradas y salidas de una voluntad, con señorío en ella a todas horas. 3 El recato y disimulo de las propias intenciones junto con el intento de descubrir las voluntades ajenas es un criterio del comportamiento prudente en la corte, sabiendo guardar el secreto, ocultar sus intenciones, celar los propios afectos, mientras se intenta por todos los medios desenmascarar al contrario, conocer su voluntad y descubrir sus sentimientos. Por ello, la vida cortesana necesitará una gran capacidad de observación psicológica de uno mismo -para blindarse frente a los otros-y de los demás para intentar conocer su voluntad, descifrarla y violentarla en provecho propio. Esta gran capacidad de observación psicológica requerida en los círculos cortesanos encontrará su expresión literaria en la descripción de los tipos humanos, arte descriptivo que se prolongará más allá o, mejor dicho, más acá, de la sociedad cortesana y llegará hasta nuestros días. Junto con este proceso de "psicologización" (conocimiento del yo y de los otros), Norbert Elias analiza también el proceso de "racionalización" social que consiste en la construcción de una racionalidad cortesana previa a la racionalidad profesional burguesa, esta última objeto del análisis de Max Weber. Elias recalca que, conjuntamente con la racionalidad profesional burguesa y capitalista formada a partir de la coacción económica moderna, se han dado y todavía se dan otros tipos de racionalidad, como la racionalidad cortesana, nacidos de necesidades y situaciones sociales diferentes. Históricamente en las diferentes cortes se ha construido un tipo de 3 Gracián, Baltasar: El héroe, en la edición de la Biblioteca Castro, Madrid, Turner, 1993, pp. 10-11.
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