Un sepulcro plateresco en México

Gonzalo Obregón
1964 Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas  
UNA FELIZ casualidad y el examen cuidadoso de fuentes documentales me han pennitido identificar, en forma segura, el monumento más importante que se hizo en México a fines del siglo XVI: el de don Alonso de Villaseca. Hagamos un poco de historia. Don Alonso de Villaseca es una de las figuras más interesantes del siglo XVI. Era natural de Arcícola, pueblo de la diócesis de Toledo, hijo de don Andrés de Villaseca y de doña Teresa Gutiérrez de Toranzó, hidalgos y cristianos viejos. Pasó a la Nueva
more » ... España hacia 1535, con las suficientes recomendaciones para poder casar, poco tiempo después, con doña Francisca Morón "hija única de padres tan poderosos, que de ellos se sabe tenían, entre otras, una hacienda de ganado mayor en que se herraban cada año veinte mil becerros ... " 1 Esta base económica, el cuidado que de ella tuvo y la suerte que lo acompañó, le permitieron aumentar su riqueza en tal forma que llegó a ser conocido como el hombre más rico de la Nueva España. Minas, haciendas ganaderas, tierras de labor, de todo tenía en su caudal. A la llegada de los primeros jesuitas, en 1572, don Alonso, que era de carácter "seco y desapacible", empezó a hacerles limosnas de pocas cantidades al principio, teniéndolos en observación, hasta que, conven-
doi:10.22201/iie.18703062e.1964.33.777 fatcat:obklsrtspnah7a7mckfjeyhgki