El pensamiento jurídico-político de Marx (II)

Santiago Sánchez González
1982 Revista de Derecho Político  
PRETACIÓN MATERIALISTA DEL EsTADO: A) Introducción. B) El Estado y la clase social dominante. C) El Estado y la división social del trabajo. D) El Derecho y la concepción materialista. E) El Derecho burgués.-r-ll. LA REVO-LUCIÓN: A) Sus presupuestos. B) ¿Violencia o transición pacífica?-III. LA DICTADURA DEL PROLETARIADO: A) Consideraciones previas. B) Dictadura y expresiones asimiladas. C) Marx y la dictadura del proletariado. I. EL PROBLEMA DEL ESTADO Y DEL DERECHO EN EL CONTEXTO DE LA
more » ... NTEXTO DE LA INTERPRETACIÓN MATERIALISTA DE LA HISTORIA i A) Introducción La opinión común más extendida entre los historiadores de ideas políticasy gran parte de los teóricos preocupados por la teoría marxista-leninista del Estado y del Derecho ve en el Estado el producto de la lucha de clases irreconciliable en el seno del sistema de producción capitalista, y en el Derecho, un sistema de normas protector de la propiedad privada de los medios de: producción y sancionador de la libertad e igualdad burgueses y, por tanto" formales. Cuanto aquí se ha expuesto sobre la elaboración jurídico-político marxiana S previa a las fórmulas del materialismo histórico ha sido en términos generales, y hasta el tiempo presente, descartado por su irrelevancia cientí-fica^. Tan sólo, últimamente y por causas cuya complejidad no entramos ' Véase la primera parte de este artículo en el núm. 11 de la Revista. ^ Un caso ilustrativo es el del recientemente fallecido Nicos Pulantzas: «Que ne prendraj nullement en considération -escribía en su más importante reflexión sobre la políticace qu'il est convenu d'appeler les oeuvres de jeunesse de Marx, sauf á titre de comparaiso»; Revista de Derecho Político Núm. 13. Primavera 1982 EL PENSAMIENTO JURIDICO-POLITICO DE MARX 97 de la sociedad en una clase especial de gobernantes (ejército permanente, burocracia, políticos, aparato policial, etc.)» ^. Para Tucker existe, si no una contradicción, sí, al menos, una tensión entre ambas concepciones: la que ve en el Estado un órgano del poder de una clase que a su vez es parte de la sociedad y la que lo considera como un poder social alienado que cuenta con una maquinaria funcional que tiende a desempeñar un papel independiente. La ambivalencia percibida no fue resuelta, según Tucker, por los fundadores del socialismo científico, y ello a pesar de que Engels sostuvo la posibilidad de una cierta independencia del Estado en aquellos momentos históricos en los que se producía un equilibrio entre las clases. En la misma línea de pensamiento, aunque desde un punto de partida diferente, Bertrand Badie y Fierre Birnbaum ha puesto de relieve, con apoyo de algún breve texto marxiano, el «conflicto» entre las «dos concepciones» de Marx sobre el Estado: a) una primera, mecanicista y reduccionista que consideraría al Estado como el instrumento «servil» de las fuerzas económicas más poderosas (concepción que algunos teóricos creen enriquecer «á coup d'autonomie», de «médiation» o de «dependence en derniére instance») y que sería la responsable de «toutes les interpretations economistes de l'Etat qui lui dénient toute realité spécifique, quelle que soit la marge d'autonomie que l'on veut bien lui reconnaitre; y h) una segunda, de la que resultaría «le caractére historique et bien 'réel' de l'independence de l'Etat que Marx ne limite pas á l'exceptionelle période bonapartiste. Dans cette perspectivé -observan los autores mencionados-l'independance de l'Etat se comprend comme le résultat d'un processus general de differentiation qui survient dans certes sociétés au passé feodal (exemple de la Prusse et de la France; contreexemple des Etats-Unis) et qui pousse a la séparation du lieu du politique, á la división de fonctions comme conséquence d'un mécanisme global de división du travail lequel dorme naissance... á une forte organisation bureaucratique» ^. Los orígenes de esta interpretación dicotómica y, en cierta medida, contradictoria, de la teoría de Marx sobre el Estado son varios, pero a nosotros se nos ocurre que podrían resumirse en dos fundamentales: \° El olvido, marginación o desconocimiento de los antecedentes históricos, construidos por toda la teoría política del «Marx joven». 2.° La toma en consideración con carácter de exclusividad de la noción de Estado como aparato de dominio de la clase dominante. Para abordar la construcción sistemática de una teoría marxiana del Estado hay que evitar aquellos errores de planteamiento, contemplando aquélla -dispersa en los textos-de forma diacrónica, como un desarrollo con sus presupuestos y conclusiones, destacando, si la labor emprendida lo exige, los aspectos predominante, pero no monopolizadores, de la totalidad de la teoría. En el comienzo de este artículo ha quedado ya expuesta la genérica idea ^ «Marx as a political theorist», en Marx's Socialism, Ed. by Sh. Avineri, Lieber-Atherton Inc., Nueva York, 1972, págs. 127 y 129. ' Sociologie de l'Etat, Grasset y Fasquelle (eds.), París, 1979, págs. 14, 22-23 y 25. SANTIAGO SÁNCHEZ GONZÁLEZ de Marx sobre el Estado como un poder enajenado de la sociedad que se presenta ante los ojos de los hombres como defensor y representante de los intereses generales de la comunidad, siendo así que, de jacto, su naturaleza de ente colectivo-integrador no pasa de ser una vana ilusión engañosa. Marx ha propuesto una superación de la alineación política que el Estado encarna consistente en la transformación de la sociedad que le sirve de fundamento, mediante una revolución social, capaz de restaurar la unidad escindida del ser humano y de la comunidad. La interpretación histórico-materialista que Marx inicia tímidamente en los Manuscritos económico-filosóficos y, posteriormente, nutre de mayor contenido en la Ideología alemana y el Manifiesto comunista, para plasmar en el célebre Prefacio a la contribución a la crítica de la economía política, no representa, desde nuestra perspectiva política, una ruptura, interrupción, ni tan siquiera, una renuncia de Marx a sus anteriores conclusiones. El hecho de que el Estado como clase-en-el-poder pase a un primer plano en los escasos y breves párrafos que se le dedican a partir de 1845, no implica, de ningún modo, que el significado originario desaparezca o que éste sea explícitamente rechazado o negado por aquel concepto. El «ajuste de cuentas con la conciencia ideológica anterior» no es, o supone, una liquidación material del patrimonio intelectual adquirido^. Marx se «encarama» en la riqueza heredada de sus años de filósofo, jurista y periodista, para, construyendo ahora desde la realidad, explicitar el contenido del esquema estructurado previamente en sus puntos básicos. En la recapitulación del pensamiento de Marx hasta 1846, Leszek Kolapowski ha señalado que «a partir de 1843 Marx desarrolló sus ideas con una extrema consistencia y toda su obra posterior puede considerarse como continuación y elaboración del cuerpo de pensamiento ya estructurado en la época de la ideología alemana» *. Esta constatación global, es decir, la verificación de la continuidad de las ideas de Marx en todo su trabajo intelectual, es tarea aún pendiente en lo que respecto a la teoría del Estado y del Derecho y que nosotros nos proponemos abordar ahora, precisamente, examinando las fórmulas que condensan la interpretación materialista de la historia como ingente aportación enriquecedora de la primitiva, pero siempre presente, concepción marxiana del binomio Estado-sociedad. Antes, sin embargo, debemos pasar revista a la teoría tradicional (marxista), que se ha obstinado en permanecer aferrada al concepto de Estado como representante de la clase socialmente hegemónica. ' «Un examen crítico de la Ideología alemana revela que la ruptura fue menos radical de lo que Marx pensó. Mientras que las premisas del comunismo filosófico fueron rechazadas, Marx conservó sus conclusiones», escribe S. Moore en su recientísima obra Marx on the cholee between socialism and Communism, Harvard Univ.
doi:10.5944/rdp.13.1982.8151 fatcat:gl7umbo4v5arfbw6q7mztvxa24