Memorias De La Automática

Javier Aracil
2008 Revista Iberoamericana de Automática e Informática Industrial RIAI  
Colino: un ingeniero de su tiempo En los años 1940 y 1950, aunque este país estaba todavía inmerso en la oscuridad y el provincianismo de la posguerra, empezaban a vislumbrarse los primeros rasgos de lo que sería un relativo renacimiento de la vida nacional que acabaría conduciendo a la modernidad en la que hoy vivimos. Pese a la mediocridad reinante, no faltaba el entusiasmo en algunas personas por recuperar el largo tiempo perdido en la terrible Guerra Civil y en la lúgubre posguerra, y
more » ... a España en condiciones de incorporarse a la ruta europea. El personaje al que hemos entrevistado es especialmente representativo del espíritu de aquella época en la que, junto con otros pioneros, empezó a sentar las bases de la ingeniería de control y la automática, así como de otras ramas de la ingeniería, como veremos luego. Figura 1: Durante la entrevista. Fue promotor del Instituto Nacional de Electrónica y consejero de la Junta Nuclear, de la que llegaría a ser Vicepresidente. En su vida profesional fue Director General de Marconi española. Su obra es muy variada. Trabajó en teoría de los campos electromagnéticos, en circuitos de microondas, y, lo que a nosotros nos interesa especialmente, en servomecanismos, en donde es autor del primer libro sobre esta disciplina que se publicó en España, con prólogo de Esteban Terradas, libro de increíble modernidad aunque fuese pionero en su campo. En él se introduce la voz realimentación que sería adoptada posteriormente en todos los dominios de la ingeniería. Terminó sus estudios en 1940. Fue el número uno de su promoción, la primera que se titulaba tras la Guerra Civil, y al poco fue elegido Profesor Titular (que es como se llamaban entonces los Catedráticos en las Escuelas) de la Cátedra de Electrónica de la Escuela Especial de Ingenieros Industriales de Madrid. Dice: "En 1940 fundo por primera vez la Cátedra de Electrónica en la Escuela de Ingenieros Industriales, y doy clase a mis propios compañeros de curso". Fueron unos tiempos un tanto irregulares: "Empezamos el curso en octubre y lo terminamos en enero del 40, se comprimió el curso un poco." La dedicación exclusiva no era entonces la norma en las escuelas de ingenieros. "Ya en el año 1946 estoy en Marconi Española que no es más que una sucursal de Marconi Wireless inglesa. Entre 1940 y 1945, debido a nuestra Guerra Civil, por una parte, y a la Mundial, por otra, se habían roto las relaciones entre la casa matriz y la nuestra, y así en 1946 voy a Marconi Wireless para que me conozcan y yo les conozca a ellos." La labor de ingeniería se ejercía entonces de forma marcadamente individual. Los equipos de investigación técnica, hoy imprescindibles para una labor sostenida, eran entonces desconocidos en nuestro país. "Allí me cuentan que hay un ingeniero de sistemas de antenas que está tratando de mejorar la recepción. Dicen que me lo presentarán por la tarde. Yo empiezo a hacer cálculos mentales y digo que ganará 16 decibelios. Por la tarde me lo presentan y dice como en guasa al otro: oye, éste dice que ganará 16 decibelios, y el otro sorprendido me pregunta ¿quién le dijo a usted eso? Nada, que hice un cálculo mental." De esta misma época son dos anécdotas que cuenta a continuación. Todas ellas son significativas de un tiempo en el que todavía la investigación en España no había recuperado el florecimiento de antes de la guerra ni alcanzado el de nuestros días. Se debatía entre la carencia de recursos y el esfuerzo individual minoritario de aquellos que sentían pasión por ella. www. revista-riai.org
doi:10.1016/s1697-7912(08)70134-1 fatcat:zma7vmzt4rbrdfko3acehjtjqm