Estableciendo el oficio del politólogo

Leticia Heras Gómez
unpublished
Introducción A menudo quienes nos interesamos en la vida política descubrimos cuan común es este tópico en muchos ambientes. Todos creemos saber, conocer y hasta dominar los asuntos políticos. Apasionadas discusiones sobre temas políticos, tienen lugar en los hogares, lugares de trabajo, clubes sociales y hasta en las iglesias. ¿Qué tan válidas son estas discusiones para entender y explicar los asuntos de la vida política de los pueblos? Y más aún ¿realmente todas esas discusiones s i g n i
more » ... iones s i g n i fican analizar la vida política? Creemos que no. Que a menudo todo lo que de política se habla es más bien fruto de ideas sueltas provenientes de los medios de comunicación-no siempre bien documentados-e incluso muchas de estas percepciones provienen del sentido común, sin mayores pretensiones de sabiduría. Y ello resulta en gran medida consecuente con el nivel de desarrollo de la cultura cívica de cada sociedad. Es decir, a mayor desarrollo de la cultura cívica, mayor nivel en el tratamiento de los asuntos públicos, por parte del ciudadano común. Pero ¿qué sucede con aquel que se interesa en la vida política ya desde el punto de vista científico? Parece difícil reconocerlo, pero resulta escasa la literatura que permita a los estudiantes y analistas políticos, franquear la línea entre la opinión del hombre común y la del estudioso de los asuntos políticos. El objetivo de este ensayo es proporcionar una serie de reflexiones que podrían ayudar a los estudiosos en ese sentido. Ya que por otro lado, resulta cada vez más grave la incidencia de meras opiniones personales que se ostentan como analistas políticos, y que se basan
fatcat:5cxhccmxtjb5hg3prc2c7ik3gm