Los rostros de la marginalidad Zanjón de la aguada de Pedro Lemebel

Ángeles Mateo del Pino
2006 Revista iberoamericana  
Creo que mi escritura siempre estará expuesta a los vaivenes y temporales de mi corazón, la literatura para mí solo es sólo eso, una pizarra para mancharla de estrategias deseantes. Pedro Lemebel, "Cronista y malabarista..." LA MEMORIA DEL OJO La memoria es un espejo que se opaca con los años... Sin embargo, el vaho del olvido -ese hálito voluntario que lanzamos contra el vidrio-es un poderoso agente aún más eficaz, pues no sólo logra nublar el reflejo especular sino que va más allá al
more » ... r completamente la proyección de algunas imágenes almacenadas hasta hacerlas desaparecer. Y el recuerdo, frágil como el cristal, desaparece en el tiempo... No obstante, no todos tienen la misma capacidad para ese tan largo olvido -en contraposición al tan corto amorque poetizaba Pablo Neruda (195). Existen aquellos otros que repasan y piensan en lo "borrado" con la única finalidad de que volvamos a saberlo. En este sentido, tal vez sea el escritor quien de manera más efectiva se enfrenta a la desmemoria, pues al tomar la palabra y evidenciar lo "acallado" nos fuerza constantemente a recordar. Por este motivo, traemos a colación la producción literaria del autor chileno Pedro Lemebel, quien, a través de sus crónicas, nos va tejiendo un entramado de sucesos, anécdotas, retratos... hasta configurar la historia más reciente de Chile. Pero en esta urdimbre el tejido que se va armando, como si de un patchwork se tratase, es aquel que revela el cotidiano de esos "otros", los excluidos de lo que se ha dado en llamar la "historia oficial": un canon para la memoria, una normalización para el recuerdo. Es así como a través del cauce discursivo de Pedro Lemebel cobran protagonismo las minorías de todo tipo, sean sociales, étnicas o sexuales, y con ellas el cronista se conforma en un vocero, al prestar la voz a los que han sido silenciados, para de este modo reconstruir ocultas vivencias. La obra de Pedro Lemebel emerge al panorama cultural en la década del ochenta, aunque para la puesta de largo -entiéndase primer libro publicado-eligió como ropaje el género cuento (Incontables 1986). Será después, ya en los años 90, cuando este escritor
doi:10.5195/reviberoamer.2006.101 fatcat:2pdcuyi4lvgtxbbqyyvy5l5gli