EL DISEÑO GRÁFICO EN LA ARGENTINA

Verónica Devalle
2008 Alpha  
Desde hace varios años, llama la atención el crecimiento del Diseño Gráfico en la Argentina. Marquesinas, folletería, publicidad, revistas, gráfica televisiva, cinética, animada, se fueron instalando cotidianamente al punto de desplazar en el imaginario social la clásica referencia a la ilustración y el dibujo por el diseño de imagen. En el espacio académico, con posterioridad a la creación de las carreras de Diseño Gráfico en la Universidad de La Plata y en Cuyo --que datan de los años 60 y
more » ... de los años 60 y finales de los 50, respectivamente-numerosas casas de altos estudios en la Argentina fueron creando e incorporando el Diseño como carrera universitaria. En dicho período, también la aparición de softwares y formas informatizadas de producción, circulación y consumo de comunicación visual dieron --en el marco de la globalización de los mercados y de los productos--la posibilidad más contundente para la explosión de esta profesión a escala mundial, constitu-yendo uno de los pilares de la venta de bienes y servicios. Estos motivos impulsaron una primera investigación sobre el impacto del Diseño Gráfico en la vida cotidiana y en el modo como los jóvenes, en particular, tomaban los dispositivos de enunciación visual como una nueva forma de construir identidades culturales de referencia y pertenencia (Devalle, 1997). Aquel primer trabajo derivó hacia las formas sociales de percepción del Diseño Gráfico y, lo que resultaba más interesante, la aparición de formas legítimas e ilegítimas de ejercicio de esta práctica. Los investigadores nos encontrábamos, entonces, frente a un campo disciplinario y profesional que ya había construido su propia normativa de trabajo y criterios internos de validación. Sin embargo, al acercarse precisamente a aquellos dispositivos discursivos que dan cuenta de un saber hacer del Diseño Gráfico o, en otras palabras, que perfilan el campo y las fronteras de lo que debe entenderse por tal, llama la atención la indefinición y poca jerarquización de los productos de la gráfica. Aquel panorama, de alguna manera, señala la ausencia de un principio de clasificación sobre el Diseño Gráfico y el territorio donde se hace más evidente es, precisamente, el de su historia. Coexistían y coexisten historias del Diseño Gráfico donde se asumen las formas conceptuales más diversas: desde un simple conteo material de productos hasta su presencia como una suerte de antídoto vital contra las malas prácticas estilísticas del
doi:10.4067/s0718-22012008000200015 fatcat:jdlnfjuq55cphh4qfq25gfkpzm