Influencia de la Revista de Medicina y Cine en la docencia de la asignatura Cine, Literatura y Medicina de la Universidad de Oviedo

Javier Landa, Agustín Hidalgo Balsera
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Antes o después, todos nos enfrentamos a la enfermedad, a sus necesidades, a la necesidad de afron-tarla y vivirla, a la necesidad de narrarla, a la necesidad incluso de imaginarla. Por si fuera poco, la enfermedad con frecuencia llega para quedarse. Y en ningún sitio, en ninguna de las etapas formativas que atravesamos, se nos enseña a vivir la enfermedad; es algo que, por un acuerdo tácito no escrito, queda a nuestro propio albur, a nuestro interés, a nuestra curiosidad, a costa de nuestra
more » ... costa de nuestra historia personal. Cada uno debe, por su cuenta y riesgo aprender a enfermar como debe aprender a vivir y a morir. Tan solos estamos en este empeño que posiblemente ésta sea la causa de que la enfermedad se encuentre en todas las manifestaciones artísticas y se apropie de sus discursos, técnicas y medios de difusión. Por eso entendemos que la enfermedad implica un proceso narrativo que puede manifestarse en códigos verbales con términos reales o figurativos y que obtiene beneficio de la imagen y la pala-bra, e incluso de la imaginación anticipatoria. Por lo anterior, y un poco imbuidos por la corriente de la "medicina basada en la narración", nos planteamos hace ahora 10 años ofertar a los alumnos de la Universidad de Oviedo un curso de Extensión Universitaria con el título de Cine y Medicina en el primer trimestre del curso académico 2005-6 que se mantuvo hasta el 2011 en que fue sustituido por una asignatura optativa del Grado de Medicina que se imparte desde el curso 2011-12 con el título de Literatura, Cine y Medicina de 3 créditos ECTS. Como Curso de Extensión Universitaria tuvo un límite de inscripción de 50 alum-nos. Al pasar a asignatura optativa, la elección por los alumnos ha sido creciente desde el curso 2011-12 (55 alumnos) hasta los 132 del curso 2013-14, siendo 92 los matriculados en el curso actual. Estos datos son, a nues-tro entender, expresión del interés de los estudiantes, de la bondad del medio para la adquisición de las compe-tencias y esperanzadores de que la formación de los estudiantes de nuestro medio se enriquezca en los valo-res humanísticos tan necesarios para entender al pacien-te, no sólo en sus aspectos médicos sino también en los sociales y relacionales así como en sus propias vivencias y expectativas que la enfermedad pueden alterar o trun-car. La Revista de Cine y Medicina, que nos ha acompaña-do desde el primer día, ha sido una buena ayuda para ini-ciar la experiencia y para perseverar en el empeño. La primera lección del primer curso la pronun-ció el Prof. Enrique García Sánchez, uno de los editores de la revista a quien debemos no sólo amistad de antiguo sino la incitación a una historia personal de autoforma-ción asomándonos, en las páginas de la revista, a una narrativa que teníamos descuidada. Desde aquella pri-mera lección, en la cual se proyectó la película En el filo de la duda, sobre los comienzos de la pandemia del SIDA y la investigación que llevó a aclarar la etiología de la enfermedad, el Prof. Enrique García ha participado como profesor invitado todos los años, aportando cuanto de nuevo se producía en los aspectos conceptuales de la evolución de la revista y de las contribuciones potencia-les del cine a la medicina, fundamentalmente en todo aquello que no cabe en un libro de texto, como son los aspectos humanos de la enfermedad y de la medicina, así como la denuncia de las tremendas repercusiones de los distintos sistemas sanitarios en la salud de la población, o la manipulación de los pacientes y los resultados en los ensayos clínicos con medicamentos, o el poder de las multinacionales de la salud que están desvirtuando el
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