[editorial] Embarazo y enfermedades autoinmunes sistémicas

Ricard Cervera, Francico Carmona, Ricard Cervera
unpublished
La mayoría de las enfermedades autoinmunes sistémi-cas afectan preferentemente a mujeres y, por lo general, en el período de edades que abarca la etapa fértil de la vida. Por ello, no es infrecuente la coexistencia de embarazo y enfermedad autoinmune sistémica, con todas las implica-ciones (diagnósticas, terapéuticas y pronósticas) que ello conlleva, tanto para la gestación como para la enfermedad de base. Si bien hace tan sólo tres o cuatro décadas la exis-tencia de estas afecciones era
more » ... ecciones era considerada una contraindica-ción para el embarazo y a las pacientes se las solía informar en el momento del diagnóstico que no podrían tener hijos, este pronóstico tan sombrío ha cambiado drásticamente en los últimos años y el concepto actual es que la mayoría de las pacientes podrán tener el número de hijos deseado, es decir, tendrán una fertilidad similar a la de la población general, aunque se precisará una monitorización estricta de cada caso, dada la mayor morbilidad, e incluso mortalidad, que puede existir tanto para el feto como para la madre 1. La creación de unidades clínicas interdisciplinarias, formadas principalmente por clínicos expertos en enfermedades auto-inmunes sistémicas, obstetras experimentados en el cuidado de embarazos de alto riesgo y pediatras especializados en perinatología, ha constituido el pilar básico de esta mejoría en el pronóstico acaecida en los últimos años. Sin embargo, es preciso diferenciar las problemáticas de las gestaciones en cada enfermedad y aun en cada paciente en particular. El lupus eritematoso sistémico (LES) es la más repre-sentativa de las enfermedades autoinmunes sistémicas y donde la relación embarazo-enfermedad es más conocida. Casi el 90% de los pacientes con esta afección son mujeres y, de ellas, aproximadamente el 70% se encuentran en la edad fértil 2. Asimismo, diversos estudios demuestran el pa-pel favorecedor de las hormonas sexuales femeninas en el desarrollo y la activación de la enfermedad 3. En este mismo número de la Revista Argentina de Reumatología, María Carolina Auad 4 efectúa una extensa y completa revisión sobre esta relación embarazo-LES. Uno de los mayores riesgos maternos en la gestación de la paciente con LES es la reactivación de la enfermedad, principalmente la apa-rición de nefropatía o la posibilidad de que empeore una nefropatía previa. En pacientes con enfermedad bien con-trolada al inicio de la gestación, el riesgo de exacerbación oscila entre el 5% y el 10%, porcentajes que son similares a los observados en las pacientes no embarazadas 5. En la mayoría de estos casos, se trata de brotes leves o modera-dos de lesiones cutáneas, trombocitopenia, pericarditis o artritis, que suelen aparecer en la segunda mitad del emba-razo o en el puerperio 5. En cambio, aquellas pacientes cuyo embarazo coincide con un período de actividad del LES presentan empeoramiento en un 50%-60% de los casos. La exacerbación de la nefropatía en la gestación y el puer-perio puede ser muy grave, con el desarrollo de síndrome nefrótico e insuficiencia renal 6. Las pacientes con nefropa-tía lúpica tienen mayor tendencia a presentar preeclamp-sia (hasta un 30%) que las mujeres sanas. La presencia de nefropatía activa desaconseja, por tanto, la gestación. Sin embargo, la nefropatía lúpica en remisión no comporta un mayor riesgo de reactivación durante el embarazo 7 , por lo que éste puede planificarse si han transcurrido al menos
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