Ana Lydia Vega: ante el debate de la cultura nacional de Puerto Rico

Juan G. Gelpi
2016 Revista Chilena de Literatura  
Lo que podríamos llamar el canon paternalista de la literatura puertorriqueña es la tradición que prestigian la crítica y las instituciones educativas del país desde la década del treinta hasta los años sesenta. En cada una de estas dos décadas encontramos a un escritor que plantea y defiende una visión jerárquica, paternalista, de Puerto Rico y de su historia: en los años treinta se institucionaliza el canon con Insula-rismo de Antonio S. Pedreira, un ensayo de interpretación de la cultura
more » ... n de la cultura puertorriqueña, mientras que esa misma tradición hace crisis en Los soles truncos, una obra teatral de René Marqués que se estrena a fines de los cincuenta. La crisis del paternalismo literario coincide históricamente con los cambios sociales por los cuales atraviesa Puerto Rico en los años cincuenta: de una sociedad agrícola y patriarcal se pasa a una sociedad que se industrializa dependiendo del capital norteamericano y en la cual se produce un acelerado proceso de crecimiento urbano. La modernización de Puerto Rico repercute en la literatura que comienzan a escribir las mujeres a partir de los años setenta. Con anterioridad a estas fechas el lugar social que la cultura les asignaba a las mujeres el interior doméstico, la casa.correspondía, a grandes rasgos, al género literario que solían cultivar las escritoras puertorriqueñas: la poesía lírica. Esta situación se altera a medida que el país se moderniza: en la nueva sociedad moderna, las mujeres salen del espacio doméstico y, de igual modo, salen del género lírico en el cual se las había encasillado. En el Puerto Rico de los años setenta se da una proliferación de textos narrativos femeninos. Además de ser el año en que salea! mercado un texto de la importancia de Laguamcha del Macho Carnacho de Luis Rafuel Sánchez, el 1976 ve la publicación ele dos libros fundamentales ele la narrativa femenina: Papeles de Pandora ele Rosario Ferré y La familia de todos nosotros ele Maga! i Ca reía Ro·unis. La aportación de las mujeres a la vida literaria ele los aii.os setenta fue muy significativa. Rosario Ferré dirige por esos aii.os una de las revistas literarias de mayor difusión: Zona de carga y descarga, publicada entre 1972 y 1975. Tanto en los textos literarios publicados como en los editoriales y en el diséío gráfico de la revista se rompe con los autores y críticos del pasado cuyo anquilo&<miento y apego al realismo social se desean superar.. Como espacio de flujo e intercambio ele productos literarios, Zonas e constituyó también en lugar de encuentro con la literatura latinoamericana de esos aii.os: en ella se incluye o se reseii.a la obra de Ernesto Cardenal, Eduardo Gucliii.o Kieffer,José Lezama Lima, y se enu·evista a José Donoso y Manuel Puig. Por otro lado, en la revista comienzan a aparecer editoriales y textos ele corte claramente feminista, lo cual genera a su vez una reacción entre los escritores que represen tan el canon o paternalismo literario; es el caso de René Marqués. Zona fue también una especie de trinchera en la cual se enfrentaron los vestigios de la literatura anterior por ejemplo,
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