CAMÁNDULA: EL CUENTO POPULAR EN TORRE PACHECO

Anselmo J. Sánchez Ferra
1998 Revista Murciana de Antropología  
Cuando se reflexiona sobre la razón y la oportunidad de una investigación de esta naturaleza surgen invariablemente los lugares comunes de la importancia de rescatar la tradición que se pierde, valorar un patrimonio con el que se convive pero que normalmente se ignora o se desprecia y descubrir la identidad propia buceando en nuestras raíces. Uno trabaja con la ilusión de colaborar en la noble tarea de alcanzar tales objetivos, pero a veces no puede por menos que sentirse cómplice de una
more » ... plice de una actividad criminal. Quizás dentro de unos años, unos siglos o algún milenio, si aún resta humanidad sobre la superficie del planeta, nuestros descendientes condenen a los folkloristas, etnólogos y antropólogos que buscando la identidad dieron a los hombres argumentos para sentirse diferentes. ¿Puede consolarnos creer que no es malvada la herramienta en sí, sino el uso al que se destina y la mano que la maneja? La experiencia histórica demuestra que la diversidad, como la dinamita, ha hecho tanto o más daño al ideal de fraternidad y solidaridad que debiera primar como objetivo para nuestra especie, que contribuido a resolver conflictos o a enderezar el progreso y encauzarlo en la ruta de la racionalidad. ¿NO sería más útil entonces, sopesando pros y contras, relegar definitivamente actividades como esta que a la larga implican cierto peligro? Hoy, cuando el siglo se cierra y sella también el ciclo del milenio, hemos contemplado el ocaso de alguna doctrina que, independientemente del monstruo que engendrara al aplicarla aquí o allá, soñaba al mundo sin fronteras, hablaba de enemigos comunes gestados por las estructuras económicas y no por la lengua, la religión o los accidentes geográficos, dispersos por el planeta y no concentrados en una parcela concreta de los continentes. Como poco había algo hermoso en ese internacionalismo proletario que se postulaba y que, como suele suceder, traicionaron los mismos que lo vocearon. Pero la traición no condena a la idea, que es quien la sufre, sino al que la ejecuta. O así debiera ser y no es, porque son muchos los que aborninan de los principios cuando se frustra su aplicación, haciendo valer la ética del éxito que equipara I Fenbmenos comunes a los que encontramos en Torre Pacheco los describe Pascuala Morote en Los c1rento.c. populares de Jl~rnilla, pp. 83-88, Además de las cuestiones lingüísticas como la alternancia de foririas correctas e incorrectas empleadas por el mismo narrador, la pérdida de d intervocálica y otras. la autora tanibién advierte aspectos estilísticos como la ausencia de descripciones paisasjíísicas o de características físicas y psicológicas de los personajes. 3 Véase, por ejemplo. la síntesis de esta cuestión tal y como la plantea A. Rodríguez Almodóvar, Lo.\ c.i{eiltos pop~prr1are.r o la tentativci de un texto infinito, pp. 199-202. 4 Véase nuestro análisis de los cuentos de Caprés. Fortuna. en La rnenloria de Caprés, Revista M~rrc,iuna de Anrropologíc~, 5 Véase en el estudio comparativo correspondiente a estos cuentos un ejemplar recogido en Sepúlveda por Espinosa hijo. LA ZORRA Y EL CHORLITO (Santa Rosalía-Roldán) Resulta que la zorra pues encuentra un chorlito, que le llamamos aquí vulgarmente, qu 'era un alcaraván, un pájaro que llaman alcaraván. Y resulta que lo pilla; lo pilla, claro, y era un bocao exquisito pa ella. Pero dice el chorlito, dice: -No te pido más favor antes de moric comadre, que digas la palabra: N jAlcaraván cornil» Y la zorra le dice: -jAh!, eso está conseguía. -Y dice-¡Alcaraván cornil Claro, y él, como era un pájaro, sale volando y dice: -jSerá a otro, pero no a mí! LA ZORRA Y LAS UVAS (Las Armeras) Fue la zorra a coger uvas y no podía cogerlas de ninguna manera, no se podía subir por ningún lao. Estaba imposible. Y la zorra, cuando se hartó de mirar las uvas y que no podía subirse dice: -Bueno, si están verdes. LA ZORRA Y EL CUERVO (San Cayetano) La zorra y el cuervo eran compadres y un día invita la zorra al cuervo a comer gachas a su casa. Y le echó las gachas en una losa. Claro, el cuervo con el pico allí no hacía na más que dar picotazos y no pillaba na, y la zorra se las comía toas a lenguetazos. Pero entonces estudia el cuervo de imitar a la zorra, y le echa las gachas en una alcuza. Claro, él metía el pico en la alcuza y se las sorbía toas, y la zorra na más que lamer la alcuza por toas las orillas, lo que el cuervo iba chorreando. Y sigue volando, y siguió volando y dice: -jComadre! ¿Cómo ves el suelo? -j Ya no lo veo! Pos sagude las alas y dice: POS ahora verás como sí lo vas a ver! Entonces, pos al sagudir las alas pos cayó. Entonces decía la zorra gritando: -jL.abradores, labradores y pastores, poner colchas y colchones que baja la Virgen de los Dolores! Y venga a vocear. Así una con otra hasta que bajó y entonces claro, los labradores, asustaos, pos pusieron pos que iban a recibir a la Virgen de los Dolores, cuando cayó la zorra. Entonces les dice: -En recuerdo, y a daros las gracias, hago esto. Se hizo y salió cortando. 7. LA ZORRA Y EL CUEVO (Torre Pacheco) Esto era el cuervo y la zorra. La zorra iiziitó al cuervo a comer gachas. Cuando llegó, entonces lu zorra echó las gachas en una losa y el cuervo, claro, poc-poc, pos no podía, porque picaba, y ella con la lengua se llevaba todo, y él se yuedabcr sin comer: Entonces el cuenlo lo hizo al revés: echó las gcichas en una olla y ella pos no podía meter la lengua para eso. Y como el cuervo se sentía engañao por la zorra, pos entonces dice: -Mira, i)amos a hacer una cosa. Y la invitó a ir a una boda al cielo. Se cuelga la zorru encima del cuervo y empieza a volar; a volar; a volar; a volar:.. Y decía: -;Comadre! 2 Ve usté el suelo . ? -;Todavía lo veo! -;Comadre! ¿ Ve usté el suelo? -Así corno el ruedo de un garvillo. Y venga a volar; y volar; y volar: -;Comadre! Ves usté el suelo? -Como el ruedo de un plato. -;Comadre! 2 Ve usté el suelo? -i Ya no lo veo! Entonces el cuervo se sagudió las alas y decía a los pastores: -;Pastores, pastores, poner las mantas que baja la Virgen de los Dolores! Y decía la zorra: -;Si de esta escapo y no muero, ya no voy a más bodas al cielo! 8. LA ZORRA Y EL CUERVO (La Hortichuela) Era una zorra y un cuenTo, y la Iorra siempre invitaba a comer al cuervo. Y claro, la zorra siempre le ponía al cuervo cosas ancha,s, una losa, pa que picara. Y entonces ella, de una lenguetá se comía to. Y el cuervo no, picaba y no podía. Y así lo invitó tres o cuatro veces. Pero luego fue el cuervo y la invitó (introduciendo la comida) en una lata crlta. Y claro, el zorro no podía meter (la lengua) j1 el cuervo metió el pico y se lo comió. Así se hacían la contra el uno al otro. Y por último ya .fue el cuervo que le dijo: -1Te vienes a una boda que te voy a llevar al cielo? Y se la subió encima. Y volar; y volar; y volar: Y la zorra se agarraba y se agarraba y no podía, y veía que se caía. Y el cuervo p'arriba. Y cuando eso le decía: -2 Cómo iles el suelo? -;Como un nzargiial! Y p 'arriba, p'arriba. Y dice: -; Y allora ? -;Como un cecr:o'! -2 Y ahora? -;Como un plato! -2 Y ahora? -;Conzo un dedal! -; Y ahora? -;Conzo un aizillo! Y dice: -;Prrstores, poner itzcrrztu.s y cobertores que baja la Virgen de los Dolores! Sagudió las alas y ln dejo ccter: Y decía (la zorra): -;Si d'esta escapo y izo muero, no ir6 va más bodas al cielo! 9. EL GALLO Y LA ZORRA (Roldán) Había un gallo que estaba encima de una gawera antes de salir el sol. Y vino uncc Lorra. Y como no podía subirse a la gawera pa echarle mano al gallo dice: -Compadre, baja que platiquernos. -;No, no plarico contigo! ;No me bajo porque me comes! -;No hombre! Ha verzío una orden de que no los hagamos daño un anima1 a otro, así que baja trrrnq~rilo que izo los lzarernos na. LA corra, corno es una zorra, engcrñándolo pa ver si bajaba. Y alld el gallo venga a mirar pa un lao y mirar asípa otro. Y dice la zorra: -; Que' miras, c-ompadre .' ) -Unos galgos que viene11 por allá a to meter: Vienen p'acá. Y dice Icr Lorra: -Bueno, nu, me i)oy -;No, izo te vayas! ¿No dices que ha venío una orden de que no los hagamos dario un animal a otro.' -Sí. Pero vaya que aquellos no la sepan. A LA ZORRA LE CLUJE EL RABO (Torre Pacheco) Se levanta la zorra por la nzañana y va a salir y le cluje el rabo, y dice. -;Malo! Me ha clujío el rabo. Veremos que tal día me se da hoy. 7 Cedazo. LA ZORRA RECRIMINA AL ZORRO (Torre Pacheco) Eso fue una sorra que tuvo crías y le dijo al sorro: -2 Corre veste por ahi a traerme angunas gallinas! Porque yo estoy desmayi. Y el sorro se fue y estuvo no se cuantos días ausente, y la sorra desmayi. Y cuando vuelve dise: -;Ahora vienes, a los cuarenta días, con los güevos entre las piernas! -;Ya que los trajera, que me los han cortao! LA TORTUGA Y LA LIEBRE (San Cayetano) Había una apuesta entre la liebre y la tortuga a ver cual corría más. Y l cr tortuga se puso de acuerdo con su marido (que eso es muy raro), y el macho se puso en una punta y el otro en la otra punta. Y salió la liebre embalá y llegó a la punta, y había una tortuga alli Salió pa la otra punta, y estaba el otro allí. Y claro, siempre ganaba la carrera. LA TORTUGA Y LA LIEBRE (Dolores de Pacheco) Eran dos tortugas (y una liebre desafió a una de ellas a ver quien corría más). Claro, sale la liebre corriendo y cuando llega, pues la tortuga estaba allí. -Atajando he llegao. -;Pos vamos a echar otra p'al otro lao! Pos dale otra vez. Llega al otro lao y estaba la tortuga allí, y dice: -Pos ya estoy aquí hace rato. Y la liebre decía: -;Pos esto cómo puede ser! Y es que había dos tortugas, una en cada extremo. 18. LA TUTUBÍA~ Y SUS CRIAS (Torre Pacheco) Era una tutubía que tenía sus tutubicos ya que se fueron dise: -Nada, ya los podéis yir que ya estáis enseñaos. Si veis que un hombre se baja a coger una piedra, vosotros levantáis vuelo y los vais. Y dise uno d 'ellos: -2 Y si la lleva en el bolsillo? -;Anda que sois más listos que yo! Ya podeis buscarse la vida. 4 Totovía. 19. LA TORTUGA SUBE LA ESCALERA (S. Cayetano) Hubo una vez una tortuga que estuvo pa subir una escalera no se cuanto tiempo, y cuando estaba ya cerca de arriba cayó. Dice: -¡Por eso me joden las prisas! 20. LA TORTUGA SUBE LA ESCALERA (Jimenado) Una tortuga estuvo cien años pa subir una escalera, y cuando iba arriba, ya cerquica, se volvió y se cayó. Dice: -jMal haya sean las prisas! La tortuga que sube la escalera 25. DIÁLOGO DEL CERDO Y EL BURRO (Santa Rosalía) Eso era que había un cochino amarra0 debajo de un garrofero6, a la sombra, y lo cuidaban, posfiJate, tos los días 1 'echaban de comel: Y al lao había un burro que siempre estaban dándole palos, el amo, el zagal. Y decía el cochino: -jCoño, que barbarida, que mal te tratan! jFlJate a mi que bien me tratan! A mi tos los días me cuidan, fijate que bien. Dice el burro: -Sí, pero ahí ande tú estás he conocío yo a muchos. 26. EL BURRO CONDENADO (Santa Rosalía) Cuando vino una vez que quitaron toas las palas7, quitaron toas las paleras por aquí, pos na, vendieron los burros pa la carne, pa venderlo. Y salta uno qu 'iba pa '1 matadero, dice: -A mí no me importa morir Lo que me pasa es que ...jp asar yo por ternera, habiendo sío tan machote! LA GALLINA Y LA VACA (Santa Rosalía-Lo Ferro) Una gallina y una vaca iban desmayaos por to el camino alante y se asomaron a un patio viejo, que había un agujero asípequeño, y había mucha yerba dentro. Y se asoman, dice la gallina: -Tú no te vas a metel; pero yo sí. Se mete la gallina el pico, empieza a restregarse ... Se dejó toas las plumas, pero ella se metió, entró pelá. Y la vaca entonces le mete un topazo a la paré, tira la paré abajo y se mete a comer yerba. Dice la gallina: -jTeníamos que haber metío primero la vaca! LA RATA Y EL RATÓN (Jimenado) Una vez había una rata y la rata estaba en el campo. Un día salió a pasearse por una senda y, claro, se encontró con un ratón. La rata estaba muflaca, muflaca. Y le dice la rata al ratón: -Ratón, ¿por qué estas tan gordo? -Porque yo estoy en un almacén que como mucho arroz, mucha azúcar y muchas habichuelas y de tó. Tú por qué estás tan flaca, rata? 6 Algarrobo. El diccionario de la R.A.E lo reconoce como murcianismo. 7 Cada una de las divisiones del nopal (higuera chumba o chumbera).
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