La tensión entre estática y dinámica desde la Antigüedad hasta el Renacimiento

Daniel Silvio Vaccaro
2008 Scientiae Studia  
resumen Que la estática es un capítulo más de la física es aceptado con total naturalidad desde que Newton estableció las bases de la mecánica clásica. Pero estas dos disciplinas, estática y dinámica, tienen historias diferentes, con encuentros y desencuentros, desde la Antigüedad hasta el Renacimiento. En este artículo, se describe parte de este proceso en relación a algunos aspectos de la mecánica, en particular de la estática. Cómo esta disciplina quedó establecida, ya en la Antigüedad, en
more » ... la Antigüedad, en forma rigurosa y matemática, mientras que la dinámica se enfrentó con dificultades conceptuales y empíricas que comenzaron a esclarecerse recién en el Renacimiento. Las leyes de la estática fueron establecidas inicialmente por Arquímedes utilizando un sistema axiomático riguroso. En el presente artículo, se muestra cómo la tradición arquimediana resurgió con gran impulso durante el renacimiento mientras existía la tradición rival de aquellos que estaban dispuestos a sacrificar hasta cierto punto el rigor matemático, recurriendo a principios dinámicos de fundamentación dudosa pero de eficacia heurística. Galileo fue un exponente claro de la nueva cultura renacentista y no renunció a conectar las tradiciones estática y dinámica, pero a la vez consideraba posible fundamentar rigurosa y geométricamente el estudio del movimiento, y fue quien logró resolver la crisis entre estática y dinámica, conduciendo la matemática renacentista a una realización exitosa y contribuyendo al nacimiento de una nueva física. Palabras-clave • Arquímedes. Física aristotélica. Galileo. Estática. Dinámica. Antigüedad. Renacimiento. Momento. Palanca. Plano inclinado. scientiae zudia, São Paulo, v. 6, n. 4, p. 509-49, 2008 La física de Aristóteles es el estudio de la naturaleza y ésta es el conjunto de sustancias naturales. Aristóteles (384-322 a.C.) denomina sustancia a todo aquello que puede existir por sí mismo, y accidente a todo aquello que requiere de otro para existir. Pero Figura 2. Corolario 2.
doi:10.1590/s1678-31662008000400004 fatcat:dxsorkmh25acrnmjfzvnug57ee