Super size me y Fast food nation: la denuncia de algunas realidades indecentes en torno a la alimentación humana

Macario Alemany García
2009 Quaderns de Cine  
Entre las diversas finalidades que, como herramienta docente, puede cumplir el cine, una de las más importantes es la de hacer presente a los estudiantes problemas morales, poniéndolos en la tesitura de tomar una posición frente a los mismos. El cine ha demostrado a lo largo de su historia una gran eficacia para sacudir las conciencias, para hablar no sólo a la razón sino también a la voluntad. En contra de la guerra, por ejemplo, se pueden dar muchos argumentos, pero es difícil, si de lo que
more » ... cil, si de lo que se trata es de persuadir al auditorio a favor de las vías de la paz, superar la contundencia de la película Senderos de gloria de Stanley Kubrick, o si de lo que se trata es de hacer ver el error (y el horror) de la violación de garantías procesales para combatir el terrorismo, podemos estar seguros (o casi) de conseguirlo proyectando En el nombre del padre de Jim Sheridan. Junto a lo anterior, y quizás es lo más valioso, el cine puede ayudar no sólo a promover un cambio de actitud, o a fomentar el compromiso moral, sino a descubrir la existencia de un problema moral allí donde no se creía que lo hubiera. Éste es un sentido más radical de «hacer presente» un problema moral o político. El cineasta, como moralista, trata de iluminar las sombras morales de su tiempo, es decir, aquellas realidades indecentes de las que ni siquiera se tiene conciencia. Podemos estar seguros de que en nuestro tiempo convivimos con algunas realidades que habrán de escandalizar a las generaciones futuras por su inmoralidad, pero que la mayoría de nosotros ni siquiera es consciente de ello. De la misma manera que los contemporáneos se escandalizan de los antiguos que se creían decentes, buenos ciudadanos, y eran dueños de esclavos. El proceso de descubrimiento de estas realidades indecentes debe ser muy similar en todos los casos: En primer lugar, su denuncia suscita extrañeza o, incluso, da pie a la broma, a la risa, entre la mayoría conforme con el statu quo, como si se tratara de una denuncia esnob. Pensemos, por ejemplo, en los primeros esfuerzos por reivindicar los derechos de los homosexuales. Pero, con el tiempo, se va ganando poco a poco respeto «para la causa» y lo que, en un principio, parecía esnobismo termina siendo visto como un preclaro posicionamiento
doi:10.14198/qdcine.2009.4.01 fatcat:lubifrskzrdxhda54cbaeiwdpu