Victimización escolar y clima socio-familiar

Estados Unidos, Inglaterra, Canadá, España
1994 unpublished
Introducción Es un hecho evidente, constatado en todas las comunidades organizadas y en todos los grupos de mayor o menor número de miembros, que individuos pertenecientes a los mismos grupos sociales, atentan contra valores que la mayoría consideran fundamentales y dignos de respeto para mantener las bases de la convivencia. Los fenómenos antisociales son inherentes al grupo social, de igual forma que la enfermedad lo es a la naturaleza humana. Sin embargo, la convivencia exige que estos
more » ... ige que estos fenómenos deban ser controlados y reducidos, en su frecuencia, con intervenciones de tipo social, jurídico, psicológico, etc. Las conductas violentas, en todos los ámbitos del comportamiento humano, son las manifes-taciones más evidentes del desajuste personal y social que sufren los individuos que los realizan. La incidencia de estos hechos violentos en ámbitos concretos como la escuela, suele producir gran alarma social y, en muchos casos, permanecen velados o su detección es difícil, por lo que han entrado en el campo de los intereses interventivos hace relativamente poco tiempo. Así, los primeros estudios de bullying se hicieron en los años 70 y los resultados aparecen en obras como la de Dan Olweus (1978). Actualmente las investigaciones son muchas, y también lo son las polémicas en torno a la conceptualización. De los países escandinavos, donde comienzan estos estudios, el interés se ha ido extendiendo a otros países como Japón, Aunque existen argumentos naturalistas que explican la existencia en el comportamiento humano del factor agresividad como un componente más de la compleja naturaleza biosocial, debemos entender que un comportamiento de agresividad gratuita y cruel, que denigra y daña tanto al agresor como a la víctima, y que va más allá de la agresividad natural y de la aceptación de que vivimos en permanente conflicto con nosotros mismos y con los demás, es inaceptable. La violencia es el uso deshonesto, prepotente y oportunista de poder sobre el contrario sin estar legitimizado para ello. Esta agresividad injustificada y cruel es denominada por Rojas Marcos (1995) "agresividad maligna". Hay datos que indican que un número considerable de chicos está involucrado en hechos violentos, bien como víctimas, como miembros del grupo agresor, o como agresor en solitario. En un trabajo realizado por Sourander, Helstela, Helenius y Piha, (2000) con niños finlandeses de entre 8 y 16 años, manifestaron que alrededor del 15% de chicos y el 7% de chicas victimizaron a sus compañeros, y el 12% de chicas y el 13% de chicos fueron victimizados. Ambos, victimizadores y victimizados, mostraron una amplia gama de problemas psicológicos en estas edades. Se observó la persistencia del bullying y su asociación con severos problemas emocionales y de comportamiento. Además, un gran número de compañeros sabe, consiente y otorga; Revista Iberoamericana de Educación (ISSN: 1681-5653) n.º 40/6-15 de diciembre de 2006 EDITA: Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI)
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