Aproximación a la teoría literaria de Luis Cernuda: el surrealismo

Francisco J. García Morilla
1995 Philología Hispalensis  
En el "Primer Manifiesto" del surrealismo, publicado en 1924 por André Breton 1 , aparecen ciertas afirmaciones con las que Cernuda podía sentirse identificado. Así, es fácil imaginar el entusiasmo de Cernuda ante declaraciones como la que abre el "Manifiesto" : "Tanta fe se tiene en la vida, en la vida en su aspecto más precario, en la vida real, naturalmente, que al fin esta fe acaba por desaparecer [ ... ]. Si le queda [al hombre] un poco de lucidez, no tiene más remedio que dirigir la vista
more » ... ue dirigir la vista hacia atrás, hacia su infancia que siempre le parecerá maravillosa [ .. . ]. En la infancia, la ausencia de toda norma conocida ofrece al hombre la perspectiva de múltiples vidas vividas al mismo tiempo; el hombre hace suya esta ilusión; sólo le interesa la facilidad momentánea, extremada, que todas las cosas ofrecen" 2 . Y, más adelante, se afirma que "el espíritu que se sumerge en el surrealismo revive exaltadamente la mejor parte de su infancia [ ... ]. Quizá sea vuestra infancia lo que más cerca se encuentra de la "verdadera vida" [ ... ], esa infancia en la que todo favorece la eficaz, y sin azares, posesión de uno mismo. Gracias al surrealismo, parece que las oportunidades de la infancia reviven en nosotros. Es como si uno volviera a correr en pos de su salvación, o de su perdición" 3 . Aparece aquí, y como uno de los fundamentos del surrealismo, el mito de la infancia como paraíso perdido, que es también uno de los elementos esenciales de la poética de Cernuda 4 . La infancia es un mundo de felicidad pura y serena, de máxima libertad. El sentimiento de haber perdido ese mítico edén natural que Cernuda poseyó en la niñez, aparece por primera vez en sus libros surrealistas. Aquí trata de recuperarlo, de establecer un 1 A. Breton: "Primer Manifiesto del Surrealismo (1924)", en A. González García, F. Calvo Serraller, S. Marchán Fiz: Escritos de arte de vanguardia 190011945, Madrid, Tumer/Fundación F. Orbegozo, 1979, págs. 347-361. 2 Op. cit., pág. 346. 3 /bid., págs. 360-36 l. 4 Basta recordar los poemas en prosa de Ocnos (cuya primera redacción data de los años 1938-1947), magnífica recreación lírica de su infancia en Sevilla, símbolo perfecto e ideal de la vida, donde reina la belleza y la libertad en el esplendor de una naturaleza edénica y donde queda abolido el paso del tiempo. Es un mundo mítico, lejano, perfecto y eterno. puente de unión con ese mundo natural, a través del amor -otro tema fundamental en la poesía de Cernuda y también del surrealismo 5 -. El amor, tanto para Cernuda como para los surrealistas, era un sentimiento subversivo, socialmente inmoral; la pasión del amor, en general y no sólo del homosexual, rompe con la normas morales y las leyes establecidas de la sociedad. El amor lleva al deseo, la auténtica verdad, en un intento imposible de recuperar la armonía de la infancia 6 • Por tanto, el deseo se transforma en una realidad en sí, perfecta. El deseo es más real que la realidad, que se vuelve irreal. Este es el centro de toda la poesía de Cernuda: el conflicto entre la realidad y el deseo (y es el título que ya en 1936 da a toda su obra poética) 7 . La dualidad cernudiana guarda cierta relación con las teorías psíquicas de Freud, basadas en el placer y en el conflicto entre el sueño y la realidad, que tanto influyeron en los surrealistass. Así, en el "Primer Manifiesto" declara Breton: "Creo en la futura armonización de estos dos estados, aparentemente tan contradictorios, que son el sueño y la realidad, en una especie de realidad absoluta, en una sobrerrealidad o surrealidad [ ... ]. Esta es la conquista que pretendo, en la certeza de jamás conseguirla" 9 . Quizá Cernuda vio también una posible reconciliación de su conflicto entre realidad y deseo mediante el surrealismo 10 y, al igual que Breton, también era consciente de la inutilidad de su intento. Esta postura nihilista es típica del surrealismo, heredero del movimiento dadá; pero, frente a éste, el surrealismo supone una superación del negativismo, ya que proclama una afirmación absoluta más allá de todos los límites del deseo frente a la realidad. Afirmación del amor, única forma de conocimiento, única forma de existencia. Y se vuelve al amor, punto donde convergen la realidad y el deseo. Como afirma O. Paz: "El amor le revela la realidad al deseo [ ... ]. Por el amor el deseo toca al fin la realidad: el otro existe. Esta revelación casi siempre es dolorosa porque la existencia del otro se nos presenta simultáneamente como un cuerpo que se penetra y como 5 El propio Cernuda, en un artículo dedicado a Vicente Aleixandre, afirmaba que "para los surrealistas era el amor sentimiento avasallador y exclusivo, como lo demuestra la encuesta que sobre el amor realizó La Revolución Surrealista entre los adherentes al grupo, cuyas respuestas publicó en uno de sus números". L. Cernuda: Crítica, ensayos y evocaciones, Barcelona, Seix Barral, 1970, pág. 230. 6 Sin embargo, ante la certeza de que la correspondencia entre realidad y deseo es efímera, surge su rebeldía. Como dice L. Maristany: "El deseo constituye la gran fuerza activa, el motor unificador de las potencias humanas, tanto en el orden psíquico como en el social. Es, por tanto , un concepto subversivo que se orienta hacia la acción: la voluntad de destruir aquellos lazos -bien sean impuestos por la familia, el Estado o la religión-que en todo momento lo consttiñen" , L. Maristany: "La poesía de Luis Cernuda", en D. Harris (ed.): Luis Cernuda, Mad1id, Taurus, 1984, pág. 191. 7 Vid. el reciente estudio de M.V. Utrera Torremocha: Luis Cerenuda: una poética entre la realidad y el deseo,
doi:10.12795/ph.1995.v10.i01.11 fatcat:wcyy6v75yzdvln35wf3gjzwamu