Oscar a la medicina

José Elías, García Sánchez, Enrique García Sánchez, José Elías, García Sánchez, Facultad, Medicina Alfonso, El Sabio
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El pasado 27 de febrero, como todos los años, la Academia se vistió de gala para entregar los Oscar a los mejores trabajos cinematográficos de 2004. El teatro Kodak, próximo al antiguo pueblo de Nuestra Señora la Reina de los Ángeles del Río de Porciúncula, abrió sus puertas. Por la rutilante alfom-bra roja fueron accediendo los invitados a la ceremo-nia. Desfilaron entre los enfervorizados espectadores, las cámaras, flaxes y micrófonos. En general, camina-ban sonrientes, estaban guapos y
more » ... ían en elegan-cia. Los nominados con sentimientos entre expecta-ción y esperanza. Los premios fueron cayendo hasta llegar a la Mejor película de habla no inglesa, que este año hablaba español, Mar adentro, de Alejandro Amenábar. La apoteosis culminó cuando se anunció que el Oscar para la mejor película era para Million Dollar Baby, de Clint Eastwood. La medicina tiene que agradecer a los miem-bros de la Academia la deferencia de acordarse de ella en esta 77 edición de los premios Oscar. Lo hace con cierta frecuencia. En esta ocasión la premiaron doble-mente, y lo hicieron por una única enfermedad, la tetraplejia. No en vano de tetraplejia tratan Mar adentro y Million Dollar Baby. En ambas películas sorprende que el núcleo argumental sea el mismo. A consecuencia de un trau-matismo, los protagonistas sufren una fractura de las vértebras cervicales y una sección de la médula espi-nal. Esta lesión les produce una tetraplejia. La incapa-cidad brutal que caracteriza a esta enfermedad deter-mina que pidan a personas allegadas que les quiten la vida, y éstas al final acceden. La eutanasia (del griego eu bien y thanatos muerte) en las sociedades occidentales es actualmente tema de debate, cuando no de enfrentamiento. Es una "patata caliente" que los políticos tienen encima de sus mesas. Para sus detractores es un problema ético, para sus defensores un derecho y para la medicina un tema de bioética, con implicaciones toxicológicas y foren-ses. Por estas razones este núcleo argumental está inte-ligentemente elegido, tiene gancho, desata pasiones e implica afectivamente al espectador. Tetraplejia y eutanasia no son ni mucho menos temas novedosos en el cine, baste recordar que en 1981 se estreno Mi vida es mía/ Whose Life Is It Anyway? de John Badham, en la que un famoso escul-tor queda tetrapléjico a consecuencia de un accidente de automóvil. A lo largo de su recuperación y viendo en qué situación ha quedado suplica que le quiten la vida, cosa que así ocurre. Mar adentro debe su título a un poema escrito por Ramón Sampedro. Recrea una historia real: la últi-ma parte de la vida de este gallego que quedó tetraplé-jico tras lanzarse al mar y golpearse la cabeza con el fondo. El accidente le produjo una fractura de C7. Las zambullidas, voluntarias o accidentales, son una causa frecuente de este tipo de lesiones, pero menos que los accidentes de tráfico. Sampedro fue encarnado por Javier Bardem, en una impecable interpretación que le valió el premio Goya al mejor actor en 2004. La excelente caracterización del personaje lle-vada a cabo por la maquilladora inglesa Jo Allen y el peluquero español Manuel García fue premiada con una nominación al Oscar al mejor maquillaje. La labor de estos profesionales es esencial en este tipo de pelí-culas, así como también lo es la documentación de los actores sobre la patología de los personajes que inter-pretan. Million Dollar Baby se basa en el libro Rope Burns: Stories From the Corner de FX Toole. Su hilo argu-mental es distinto, un atormentado y temeroso entre-nador de boxeo, Frankie Dunn (Clint Eastwood), se José Elías García Sánchez, Enrique García Sánchez Rev Med Cine 1 (2005): 25-26 RMC Comentario editorial M Ma ar r a ad de en nt tr ro o (2004) y M Mi il ll li io on n D Do ol ll la ar r B Ba ab by y (2004). Dos
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