Acta Pediátrica de México Volumen 31, Núm. 2, marzo-abril

Dra Ridaura-Sanz, Eduardo López-Corella
2010 Acta Pediatr Mex   unpublished
Este artículo debe citarse como: Ridaura-Sanz C, López-Corella E. Biopsia del tubo digestivo. Generalidades. Acta Pediatr Mex 2010;31(2):75-77. www.nietoeditores.com.mx L as biopsias endoscópicas gastrointestinales constituyen casi un tercio de los especímenes remitidos a los departamentos de patología pediátrica. El uso cada vez más frecuente y extendido de la "toma de biopsias" del tubo digestivo en la práctica clínica enfrenta al patólogo con una gran diver-sidad de patrones morfológicos
more » ... es morfológicos (normales y anormales) que corresponden a estadios diferentes de enfermedades, grados diferentes de afección con repercusión clínica y que obligan a una interpretación en estrecha colaboración con el médico clínico. La introducción de la fibra óptica revolucionó la capaci-dad del médico para explorar ese tubo que constituye el eje de morfogénesis del organismo animal que al confrontarse con la estructura externa del organismo, limita el dominio parenteral. El tubo digestivo bajo, permite, debido a su estructura, una exploración mejor y menos traumática que la que se logra en el tubo digestivo alto. La explora-ción armada de esófago y estómago semejaba una suerte circense mientras que la rectoscopia y sigmoidoscopia eran factibles y razonablemente tolerables. También en este territorio, la fibroscopia expandió espectacularmente el territorio explorable. El endoscopista puede explorar toda la extensión del colon y llegar al ileon terminal. Sin embargo, queda un amplio segmento oscuro, inalcan-zable a la endoscopia: la porción terminal del duodeno, todo el yeyuno y buen parte del ileon. La biopsia de esta región, que se hacía a ciegas mediante procedimientos no endoscópicos, ha caído en desuso ya que la patología de la mala absorción, indicación principal de la biopsia de esta región, se puede diagnosticar en buena parte con la biopsia de duodeno. La expansión de las capacidades de exploración y toma de muestras del tubo digestivo ha modificado el pronóstico de patologías que eran causas de elevada mortalidad en el adulto. La detección temprana de pólipos y cáncer de colon ha sido posible gracias a la endoscopia. En la patología pediátrica las indicaciones de la biopsia endoscópica se han expandido en los últimos años, lo que ha contribuido al diagnóstico temprano y tratamiento adecuado de diversas patologías como la constipación crónica del lactante, la diarrea del niño inmunosuprimido, la enfermedad infla-matoria intestinal, etc. Mucho se ha escrito sobre la indicación sistemática de la biopsia como estudio complementario durante una endos-copia. Dado que en la mayoría de los procesos patológicos del tubo digestivo la correlación endoscópica/histológica es muy baja es necesario realizar ambos estudios. En niños la discrepancia entre el aspecto endoscópico y el diagnóstico histológico puede ser de hasta más del 60% dependiendo de la técnica empleada, de la indicación y de la información clínica. En caso de dolor abdominal y de diarrea crónica, la colonoscopia frecuentemente es normal desde el punto de vista macroscópico; sin embargo, la biopsia revela la existencia de procesos inflamatorios o infecciosos particularmente en pacientes inmunosurpi-midos. Por ello para obtener la máxima utilidad de estos procedimientos diagnósticos es necesario contar con la siguiente información: 1. Una adecuada historia clínica 2. La información obtenida por otros estudios: ra-diológicos, coprocultivos, parasitoscópicos, inmunológicos, etc. 3. Los hallazgos de la endoscopia
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