RESEÑA de: Chicharro, Antonio (ed.). Porque eres, a la par, uno y diverso: estudios literarios y teatrales en homenaje al profesor Antonio Sánchez Trigueros. Granada: Universidad de Granada, 2015

José Ignacio Fernández Dougnac
2016 Signa Revista de la Asociación Española de Semiótica  
En 1947 Pedro Salinas recordaba, para ejemplificar lo que él consideraba el "neoalfabetismo", el caso de un profesor de literatura, "encarnizado trabajador" que, centrado únicamente en el estudio del tipo de criado en el teatro de Lope, no leía nada que no fuera "utilizable para su trabajo". En el polo opuesto de esta "actitud reduccionista, que se alimenta de exclusiones innecesarias, de renuncias perezosas", situaba la grandeza de esa otra especialización "nutrida de afán integrador, de
more » ... ntegrador, de empuje imaginativo, de superación de limitaciones". Justamente en esta senda habría que situar la larga y rica trayectoria del catedrático granadino Antonio Sánchez Trigueros, reflejada y condensada con nitidez, por mano de colegas, discípulos y amigos, en este volumen colectáneo, que, editado por el profesor A. Chicharro, ha publicado en su honor la Universidad de Granada. Tuve la gran satisfacción de percibir tal "afán integrador", tal "empuje imaginativo" desde que asistí a sus clases de crítica literaria a finales de los setenta. Sánchez Trigueros, por medio de un fino sentido de la creatividad, proveniente del docere et delectare horaciano, no sólo lograba que la ardua materia teórica que impartía resultara transparente sino, aun más, que nos fascinara. Con frecuencia surgía la tertulia en el aula. Entonces él sabía desplazar su posición académica para convertirse en sutil activista de los anhelos de su alumnado. Se cumplía así lo que practicaba Juan de Mairena en sus pláticas de retorica: "sólo me aplico a sacudir la inercia de vuestras almas, a arar el barbecho empedernido de vuestro pensamiento, a sembrar inquietudes". Recuerdo que en una sesión dedicada al Modernismo, empezamos a desmenuzar Cantos de vida y esperanza de Darío, nos centramos en el soneto a Walt Whitman, derivamos a unas reflexiones sobre pintura y terminamos en el cine de Kubrick. Eran iluminadoras ventanas que se nos iban abriendo de forma insospechada mediante una operación integradora perfectamente orquestada por la mano del maestro. En el día a día Sánchez Trigueros nos fue transmitiendo lo mismo que él expresaría muchos años después en un hermoso discurso dirigido a su añorado amigo Ricardo Senabre: que el ejercicio crítico encierra una "pulsación del placer que define al ser humano" y que, en consecuencia, tiene mucho de "aventura en el laberinto o en el bosque intrincado del texto", "de viaje", de "partida de © UNED Revista Signa 25 (2016), págs. 1197-1202 ANTONIO CHICHARRO (ED.) caza", "de cirugía", de "asedio a la ciudadela" y de "apropiación de escritura ajena"; y que todo ello, en definitiva, forma parte inexcusable de la investigación filológica. Este afán integrador de saberes, tendencias teóricas y géneros, enfocado al desentrañamiento del texto, es lo que encierra este libro y lo que se desprende de su acertado título, Porque eres, a la par, uno y diverso, que, como explica el catedrático A. Chicharro, se inspira en el comienzo de un soneto de Villaespesa, "Porque has sido, a la par, uno y diverso", que sirvió, a su vez, para nombrar la importante antología que el mismo Sánchez Trigueros realizó en 2002 sobre el poeta almeriense. Tal capacidad interdisciplinar es evidente que, en cierta medida, le viene dada de sus maestros (E. Molina Campos, A. Domínguez Ortiz y A. Gallego Morell) y especialmente de Emilio Orozco. Es más que significativa una anécdota de juventud que él mismo nos ha relatado. Allá por la década de los cincuenta, don Julián Zaida, "fiscal depurado" por sus ideas republicanas, no sólo le dio a conocer en la Axarquía malagueña los versos de Vicente Aleixandre sino que le inculcó algo esencial: la existencia de un vínculo indisoluble entre poesía e historia. Se establecía así, desde los inicios, el fundamento de la línea de investigación que definirá a nuestro profesor: la estirpe materialista en la que ha basado sus teorizaciones acerca del discurso crítico. Sin entrar en detalles que están ampliamente estudiados en este volumen, baste recordar, con sus propias palabras, que el objeto de estudio se sintetiza en la permanente y complejísima "relación especular" de una "sagrada trinidad" compuesta por el autor-contexto, el texto y el lector. Desterrando concepciones monolíticas, Sánchez Trigueros ha aportado un discurso integrador en el que, mediante un análisis abierto y dialógico, el sujeto literario, indisoluble siempre de una realidad histórica e ideológica específica, logra, mediante una fina interacción que va más allá del tiempo, que el lector sea su "hermano gemelo", "su doble". De esta forma, el arte trasciende las simpatías de clase, pues se asienta en un contexto siempre complejo en la que intervienen al unísono fuerzas culturales, artísticas, sociales de muy distinto calibre. Como ha establecido nuestro profesor, "el dialogismo y la polifonía no son una cuestión de época sino la clave compositiva de todo texto: el ser de la escritura". Desde esta concepción, el texto en su irrevocable multiplicidad se articula como cauce de conocimiento e instrumento de intensidad emocional. Son muchas y variadas las parcelas de la historia literaria que ha abordado Sánchez Trigueros a lo largo de su fructífera trayectoria. Especial atención le ha dedicado al Modernismo, centrándose no tanto en cuestiones genéricas cuanto en el estudio de los poetas José Sánchez Rodríguez, Francisco Villaespesa y Juan Ramón Jiménez, así como Rubén Darío y Antonio Machado, entre otras personalidades del XIX. Mención especial merece su labor continuada para el reconocimiento, asentamiento y divulgación de la obra de Francisco Ayala, del que tuvo noticias gracias al profesor Orozco antes de su presentación en Granada (1977). El Simposium sobre Francisco Ayala, teórico y crítico © UNED Revista Signa 25 (2016), págs. 1197-1202 ANTONIO CHICHARRO (ED.) y detalle la rica trayectoria investigadora y de gestión del maestro, al tiempo que traza un entrañable perfil académico y humano. El segundo apartado aborda las tres grandes pautas que han marcado su devenir intelectual y de alguna forma amplía horizontes ya señalados anteriormente por Chicharro. La labor de reconocimiento y profundización en la obra de Ayala es tratada con meticulosidad por A. Gómez Gray, mientras que las diversa relecturas, teorizaciones, campos de estudio, apócrifos, artefactos y epifonemas del homenajeado son perfiladas con destreza por M.ª A. Grande Rosales. Finalmente, M.ª J. Sánchez Montes acota el quehacer al frente del Festival Internacional de Teatro así como añade algunas aportaciones semióticas dentro del ámbito escénico. La tercera parte, que es la que evidentemente ocupa el grueso del volumen, está compuesta por cincuenta colaboraciones que, a manera de coro, enlazan sus voces para ahondar en diferentes ámbitos relacionados con la trayectoria de nuestro profesor. Hagamos un necesario recuento aglutinando los artículos en categorías temáticas. Dentro de la teorización crítica y literaria, nos encontramos con un amplio abanico que abarca un acercamiento a los discursos que se fundamentan en "el principio de lo placentero y de la impresiones sensualistas" frente a la corriente metafísica (J. A. Hernández Guerrero); un ahondamiento en la estética del deseo, a propósito de Spinoza y Foucault (A. González Blanco); un análisis conjunto que aborda tanto las propuestas sobre la destrucción y la memoria como "el ensamblaje estético de la microhistoria", reflejado en El queso y los gusanos de C. Ginzburg (A. Alias y B. Fernández); unas importantes acotaciones sobre el discurso literario de destacados miembros del 27: Dámaso Alonso, García Lorca y José Díaz Fernández (F. Abad Nebot); y finalmente un análisis de los valores estéticos y sociales que encierra el discurso crítico-literario del mejicano Alfonso Reyes (E. Baena). El pensamiento español está representado por una atractiva relectura de los libros de Ortega y Gasset publicados en los años 20, con especial atención a Meditaciones del Quijote, La rebelión de las masas o España invertebrada (D. Villanueva). Si nos adentramos en los distintos géneros literarios, la narrativa cuenta con una serie de interesantes disquisiciones de carácter general, que van desde una ponderada confrontación entre realismo y realismo socialista aplicada a la novela moderna hispana (F. Álamo Felices); un recorrido por los umbrales del texto, especialmente por el incipit y el final (E. Sullâ); y una atinada aproximación a los aledaños de lo literario desde ese fenómeno de masas que es el best seller (D. Viñas Piquer). En cuanto a los narradores tratados, nos encontramos con Antonio Pereira, que da pie a perfilar la dicotomía histórica entre conflicto y postconflicto (T. Albaladejo); y con Juan Marsé, que posibilita un ejercicio de literatura comparada con el narrador rumano Norman Manea (I. Gruia). También están presentes el leonés José María Merino (J. E. Martínez) y el peruano José María Eguren (J. R. Valles Calatrava). Como no podía ser menos, dentro de este espacio habría que incluir, en lugar preferente, a Francisco Ayala, cuya obra es relacionada 1201 © UNED Revista Signa 25 (2016), págs. 1197-1202 PORQUE ERES, A LA PAR, UNO Y DIVERSO. ESTUDIOS LITERARIOS Y TEATRALES... con Proust (R. A. Cardwell) y Ortega (M. A. Vázquez Medel), al tiempo que se perfila su autorretrato a través de Recuerdos y olvidos (J. M.ª Pozuelo Yvancos). Mientras M. C. García Tejera aborda los artículos periodísticos de la madrileña Begoña García-Diego, F. Krasniqi nos habla de la escritura epistolar según "la teoría del transtexto". Dentro del delicado campo de las fronteras genéricas, A. Cabanilles ofrece un trabajo sobre el texto híbrido Ayer, de Niccole Brossard, donde confluye novela y teatro, mientras que el trabajo de M.ª del C. Bobes Naves acota las interacciones funcionales entre lo novelesco y lo dramático en Valle Inclán. Ello nos da pie a adentrarnos ya en los estudios sobre teatro. La puesta en escena está representada bien mediante el análisis semiótico del musical Antígona tiene un plan (I. Berlanga) o bien con una aproximación a la "violencia verbal y gestual" en la obra de José Moreno Arenas (M.ª J. Orozco Vera). J. Romera Castillo despliega un amplio y útil panorama sobre los creadores jóvenes que están tomando el relevo en la escena española del siglo XXI. Para acabar con este apartado de los géneros, la poesía contemporánea está presente gracias a un concienzudo análisis del libro Lumbres apagadas de Rosaura Álvarez (C. Argente del Castillo Ocaña), un estudio métrico de la sextina en Antonio Carvajal (J. Domínguez Caparrós) y un atractivo recorrido por las prosas del poeta A. Muñoz Rojas (J. L. Martínez-Dueñas). Dentro ya del ámbito de la historia literaria, los clásicos de la Edad de Oro aparecen mediante las importantes aportaciones de D. Chicharro para dilucidar el origen converso de san Juan de la Cruz; y el análisis de R. Navarro Durán a propósito de la "resurrección" del personaje de Celestina a manos de Feliciano de Silva, así como el rastreo de dos imágenes, provenientes de Berceo y del Arcipreste de Hita, que llegan hasta el Quijote (J. Paredes). R. Romojaro escruta "el tratamiento manierista del mito clásico en el Barroco". La literatura decimonónica está encarnada por la influencia de Cecilia Böhl de Faber, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Rosalía de Castro y Carolina Coronado en las Leyendas becquerianas (I. Navas Ocaña), así como la relación de Alejandro Sawa con la ciudad de Barcelona y la revista Mercurio, estudiada con detalle y escrúpulo por A. Correa Ramón. Evidentemente, dentro del ámbito de los clásicos, no podía faltar García Lorca, del que A. Soria Olmedo acomete, a la luz de los manuscritos, una sagaz glosa sobre sus conferencias-recitales pronunciadas a principios de los treinta con Nueva York de fondo. Como no podía ser menos, el Modernismo y sus protagonistas cuentan aquí con una valiosa presencia: mientras que se profundizan las vinculaciones de Salvador Rueda con Granada (F. Linares Alés) y Murcia (F. J. Díez de Revenga), la dimensión artística y social que reverbera en el primer Rubén Darío es abordada por M. A. García, con el fin de perfilar mejor el conocimiento sobre los inicios de Modernismo en Hispanoamérica. La literatura extranjera está representada por colaboraciones dedicadas a Dante y la sextina (I. Paraíso), los Diarios de Kafka (C. Fernández Prieto), Fernando Pessoa (B. McGuirk), el Frankenstein desencadenado de Brian W. Aldiss (G. Pulido Tirado) y "la © UNED Revista Signa 25 (2016), págs. 1197-1202 ANTONIO CHICHARRO (ED.) poética de la novela de Milan Kundera" a la sombra de Cervantes (J. M. Ruiz Martínez). Es inevitable no poder resaltar con cierta emoción la contribución del recientemente desaparecido R. Senabre que, con un trabajo sobre el método deductivo de Sherlock Homes, nos asombra una vez más con su atinado sentido de la lectura y cuya perspicacia nada tiene que envidiar a la del célebre detective inglés. Ya para acabar este repaso de contenidos, habría que resaltar una sugerente veta donde se hace patente la interacción entre literatura, arte, diseño y medios de comunicación. Así podemos leer un estudio de la obra plástica de Ignacio Uriarte inspirada en el material de oficina (T. Blesa), unos "apuntes de filología espacial" sobre el Pórtico de la Gloria (F. Cabo Aseguinolaza), un original recorrido por el diseño de las cubiertas de las novelas de E. Vilas-Matas (D. Sánchez-Mesa Martínez) y otro por las cuidadas impresiones cubanas de la editorial Vigía, surgida en la ciudad de Matanzas (M.ª A. Hermosilla Álvarez). Dentro de un ámbito más general en el que la palabra se confabula con el poder icónico de los media, podemos adentrarnos en unas sugestivas reflexiones interdisciplinares acerca de la acción política y la cultura de la imagen (J. Talens), lo mismo que sobre la globalización y "la apariencia de una cultura de las apariencias" (J. Urrutia), así como un novedoso análisis acerca de la ciberpoesía o la poesía en la red (R. Núñez Ramos). Finalmente, mención aparte merece la única intervención netamente poética, a cargo de A. Carvajal con su comentada Soledad enésima (Para Antonio Sánchez Trigueros en su jubileo), que, por su carácter creativo, habría de ser vinculada con la hermosa ilustración de portada de la pintora M.ª T. Martín-Vivaldi. Nos encontramos, pues, ante un libro que despliega una amplia gama de constelaciones, un libro que encierra un vasto universo de erudición en el que confluyen orbes de vario semblante, amparados y suscitados siempre por ese amor a la literatura y a la expresión artística en sus múltiples derivaciones que emana del quehacer de Sánchez Trigueros. Estas páginas reflejan el mismo afán por la concordia y la coexistencia que nuestro homenajeado ha apreciado siempre en la obra de su admirado Dostoievski, lo mismo que destilan un consumado entusiasmo por ejercer la interdisciplinariedad y el dialogismo como instrumentos indispensables para abordar los diversos campos de estudio y ampliar así el conocimiento de la realidad y del ser humano. En resumen, de Sánchez Trigueros podemos decir, sin estridencia alguna, lo que él mismo expresó de su maestro Enrique Molina Campos, que "su empeño literario no ha consistido sin más en comunicar sino en comunicarse, en establecer vínculos necesarios con los hombres: palabra de solidaridad la suya frente a la palabra solitaria de tantos otros". Prueba de ello es este homenaje impreso, lleno de afecto y sustentado por una impecable altura científica, homenaje que sintetiza, condensa y perpetúa no tanto los logros de una fecunda carrera universitaria como los admirables efectos intelectuales y humanos que de ella se desprenden. José Ignacio Fernández Dougnac
doi:10.5944/signa.vol25.2016.16969 fatcat:zjjkfcawibeuflw3hfnnqnxi6q