Nuestro cuerpo también: pensar en precario en la España de la crisis

Albert Jornet Somoza
2017 Artes del Ensayo  
En momentos históricos de confusión y alteración del orden establecido es seguramente cuando se hace más evidente la necesidad del pensamiento para las sociedades. Emergen entonces, en la esfera pública, las figuras del saber que se han generado en ellas y lo hacen, al menos desde hace unos siglos, adoptando en su mayoría el género ensayístico para dirigirse a una comunidad lectora que espera encontrar en ellos ciertos asideros para orientar sus ideas o comportamientos. El ensayo es entonces la
more » ... sayo es entonces la forma que adquiere predominantemente el pensar sobre lo colectivo, sobre la comunidad, en busca de nuevas ideas para compartir. La historia reciente de España nos brinda dos claros ejemplos de esto: tanto durante la transición democrática (especialmente en los años setenta) como a raíz de la última crisis financiera y política (a partir de 2008) uno de los fenómenos editoriales más destacables ha sido precisamente la eclosión del ensayo en toda su polícroma paleta de registros, formas y temas. Aunque merece la pena destacar la principal diferencia entre un momento y otro. Si en el primer caso lo que proliferó fue la reflexión sobre todo aquello que había quedado silenciado por la asfixiante moral católica y la escolástica franquista, con un impulso de oxigenación filosófica muchas veces contracultural (Gracia y Ródenas de Moya, 2015: 177-206), lo que ha predominado en el caso de la crisis económica En estos tiempos harían falta ensayos, muchos ensayos, ortodoxos o lisérgicos, experimentales o académicos, divulgativos o con un registro de lengua que se corte con cuchillo y tenedor, a la manera de Adorno (...) Harían falta cabezas que formularan preguntas e incluso se atrevieran a arriesgar intrépidamente alguna respuesta. Cabezas dispuestas a cuestionar la panacea tecnológica y el orden establecido. 1 Este artículo debe mucho a muchas personas. Gran parte de lo pensado aquí no podría haber encontrado su formulación sin las horas de conversación, los proyectos y los viajes en coche con Xavi Dapena y Joaquín Pascual, con quienes siempre es un gusto pensar en y desde nuestras precariedades. Albert Jornet Somoza Nuestro cuerpo también: pensar en precario en la España de la crisis las características que los hermanan y las claves que hacen de ellos un modo de pensamiento en cierta manera contrahegemónico. A tal efecto, me servirá particularmente el ensayo de Raquel Taranilla, Mi cuerpo también, de cuyo título se hace eco evidente el de este artículo. Con ello, pretendo finalmente bosquejar lo que puede entenderse como una poética del pensar en precario y calibrar sus potencialidades y sus problemáticas, además de intentar analizar las consecuencias tanto para el género del ensayo como para la figura social del intelectual. Esto nos ha de llevar a cuestionar las coordenadas de enunciación tradicionales del ensayo, es decir, plantear la pregunta: ¿desde dónde (o en nombre de qué) se ensaya? ¿Qué tipo de racionalidad se vehicula en su escritura y cómo se inviste, o no, de autoridad? ¿Qué subjetividad se ha construido, tradicionalmente, a través de este género y qué caracteriza su voz? Vulnerabilidad, precariedad, precarización Si asumimos la necesaria simplificación a que la brevedad nos obliga, podemos afirmar que en las recientes conceptualizaciones sobre el fenómeno de la precariedad han confluido dos líneas de pensamiento: una dedicada a analizarla en su condición económico-social y su vinculación intrínseca con el capitalismo avanzado, y otra, más teórica o especulativa, que la concibe como un estado político-ontológico, aunque desubstanciado, del ser. De ahí que sea necesaria una breve aclaración terminológica, pues, como sintetizan Palmar Álvarez y Antonio López-Quiñones (2016: 6-7), para la primera corriente la «precariedad» se refiere «fundamentalmente a una suerte de nuevo (y casi unilateral) contrato social en el que empeoran las condiciones de vida para una inmensa mayoría de la población», mientras que para la segunda «la palabra precariedad (o términos equivalentes) apunta a la disposición más esencial del individuo, que antes y después de erigirse como tal, se encuentra (...) radical y ontológicamente imbricado en algo que lo trasciende, supera y, al mismo tiempo, constituye». Por este motivo, aquí seguiremos la propuesta terminológica de Isabell Lorey (2015, 2016), aunque compartida por otros autores, quien propone diferenciar claramente, a pesar de sus significados interrelacionados, los conceptos «precariousness», «precarity» y «precarization», conformando una suerte de archipiélago de sentido. Los traduciremos aquí, de acuerdo con otros pensadores, por «vulnerabilidad», «precariedad» y «precarización», respectivamente. Desde que publicara sus libros Precarious Life y Frames of War, es seguramente Judith
doi:10.31009/ae.2017.i1.09 fatcat:udxsfhklnzehxjb6ompwkrwzaa