Antropología con valores en la palabra y en lo científico

Elvira Maritza Andino
2019 Raíces – Revista Nicaragüense de Antropología  
Escribir antropología en Nicaragua significa reconocer la cultura de las poblaciones estudiadas, los procesos de transformaciones, la dinámica que se desarrollan en los diferentes momentos muchas veces reveladas en tradiciones y costumbres. Parafraseando a un clásico de la antropología Marvin Harris, en la definición del estudio de la antropología; como el estudio de las poblaciones de sus estilos de vidas en tiempos antiguos y modernos. Precisamente la cultura hace presencia y establece la
more » ... y establece la conexión con las dinámicas establecidas en cada proceso que los seres humanos desarrollan. El valor de la palabra, es un valor construido en la vida de los individuos, es creer en uno mismo y creer en los otros, es respetar mi cultura y dar espacio a la otra cultura. En las investigaciones antropológicas se encuentran un sin número de aprendizajes y difícilmente se puede obtener el conocimiento completo, siempre queda algo pendiente. Sin embargo, existe un gran logro, una gran posibilidad de evidenciar las transformaciones de la cultura y entender las modificaciones que ocurren. En las investigaciones sobre todo con las poblaciones que se reconocen con autoconciencia étnica, el valor de la palabra se asocia con los ancestros. Para los ancestros el valor de la palabra es muestra de honorabilidad, identidad, credibilidad, confianza, entre otros. El ser humano vale lo que vale la palabra. La palabra es un valor para las poblaciones que puede parecer muy subjetivo, pero tiene una gran connotación en las que expresan confianza en las investigaciones antropológicas, se relaciona con lo que se logra reconstruir, reconociendo en las comunidades, la relación que se establece, cuando surge la empatía para expresar los aspectos que están en las profundidades de sus vidas, la antropología crea el puente para aproximarse a las configuraciones, y asociar el antes y el ahora, y entender esa reconstrucción que se expresa en la vida cotidiana. El valor de la palabra tiene un gran significado en la vida y memoria de los pobladores, la trasmisión de la cultura, se expresa en las tradiciones y costumbres, con el arraigo que se mantiene en la memoria colectiva. El valor indiscutible de lo científico en antropología como ciencia lo da el método, pero sobre todo lo permite esa mezcla de los datos de campo con los datos teóricos que permiten la actualización de los conocimientos alrededor de los distintos fenómenos que engloban la vida de las personas. Continuar el camino de las investigaciones, respetando lo dicho por los interlocutores permite que admitan las comparaciones, los cuestionamientos y sobre todo poner en la mesa de discusión sus subjetividades y objetividades implícitas en el para qué se realizó las investigaciones antropológicas, cuál es el propósito, que aporta la academia, qué se aporta a las poblaciones. Reconocer el valor de la palabra, es validar éticamente los resultados de una investigación. La palabra conjuga los saberes empíricos con los datos científicos y genera la riqueza de conocimientos. El dialogo que se establece con las poblaciones debe ser un dialogo sincero y transparente, mismo que tendrá validez en cuanto las personas se sientan parte de lo dicho, entre dicho y escrito en una investigación. El valor de la palabra, es un valor construido en la vida de los individuos, es creer en uno mismo y creer en los otros, es respetar mi cultura y dar espacio a la otra cultura. La palabra es un valor para las poblaciones que puede parecer muy subjetivo, pero tiene una gran connotación en las que expresan confianza en las investigaciones antropológicas
doi:10.5377/raices.v3i5.8795 fatcat:3jens3rqtjgwzhe2xvf5w5ti2y