La fuente de Palacio Nacional

Manuel González Galván
1974 Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas  
Tres razones básicas justifican la existencia de la fuente en cuestión. y san, a saber; de índole práctica, estética y alegórica. lo. De orden práctico La fuente se erigió desde el siglo XVII y permaneció en el Palacio hasta la segunda mitad del siglo XIX, con objeto de utilizar el agua que de ella brotaba para las necesidades del edificio; entre eUas iba incluida, sin duda, el dar de beber a los caballos, noble animal cuya presencia era imprescindible en la vida cotidiana de siglos pasados, ya
more » ... siglos pasados, ya fuese en la guerra, el transporte, el comercio y tantas otras actividades, incluso la política y las fiestas populares "de a caballo", Es de tomarse en consideración que hasta el siglo XIX, existieron en el propio patio principal del Palacio varias cocheras para los carruajes que eran tirados por caballos y que, en el siglo XVIII, en 1746, según documentos existentes en el Archivo General de la Nación, se ampliaron y perfeccionaron las caballerizas del Palacio siendo maestro mayor del mismo, don Miguel Espinosa de los Monteros. De esta actividad equina constituyen reflejo y plasmación las ocho mojoneras que enmarca. ban la fuente y servían para amaITar los animales y. por sobre todo, el remate representando a pegaso, al que el pueblo dio en llamar "el potro de Palacio" como antecedente del familiar "caballito", con que el mismo pueblo bautizó la insigne estatua ecuestre de ToIsá. De orden estético Fuentes broncíneas fueron de uso común para dignificar servicios públicos, como sucedió en algunas plazas y palacios de importantes ciudades gubernamentales latinoamericanas entre las que cabe citar la de La Plaza Mavor de Lima. ,
doi:10.22201/iie.18703062e.1974.43.993 fatcat:ajqbk44twjflnfhtoj4d3wbupm