Rubens en la pintura novohispana de mediados del siglo XVII

Rogelio Ruiz Gomar
1982 Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas  
La producción pictórica de las escuelas hispanoamericanas durante la etapa colonial presenta un carácter peculiar que, a grandes rasgos, podría entenderse como el resultado de un constante proceso de amalgamación y adaptación que consistió, básicamente, en la capacidad para reelaborar y matizar los logros y novedades que por diversos caminos llegaban del Viejo Mundo, con las tradiciones localistas y lo que cabría llamar como un gusto propio, mismo que ya desde la segunda mitad del siglo XVI
more » ... d del siglo XVI estaba en vías de formación, como respuesta a las peculiares condiciones y características aquí existentes Cierto que para un ojo poco avezado y familiarizado en estos menesteres resulta algo difícil reconocer bajo las amables creaciones de los pinceles novohispanos, limeños o cuzqueños la huella de los maestros europeos, e incluso se ha dado al fenómeno una carga peyorativa y se le ve con cierto menosprecio, pero, tal y como alguien apuntara, no deja de ser una aventura cautivante el poder detectar la presencia tanto de artistas de renombre, como de maestros de talla modesta, ya italianos, flamencos o españoles, en la producción pictórica de este lado del océano. En el caso concreto de la pintura de la Nueva España, son significativos, por ejemplo, los casos de artistas que, como Martín de Vas, Zurbarán, Rubens, Murillo y Valdés Leal, se constituyeron en atrayentes modelos a seguir . El propósito de estas líneas es el señalar y destacar la presencia en la pintura novohispana de hacia mediados del siglo XVII del genial maestro del movimiento y el color, Pedro Pablo Rubens Me limitaré al ámbito mexicano y al tiempo expresado, pero es obvio y por todos conocido, que su impacto se dejó sentir por toda hispanoamérica y perduró vigente hasta bien entrada la centuria décimo-octava. Rubens, uno de los artistas cimeros del arte barroco del siglo XVII, fue un hombre con quien la vida se mostró magnánima No sólo le dotó de un poderoso talento artístico, sino que, además, le rodeó de éxitos, fama y todo tipo de honores aun en campos ajenos a su oficio de pintor Trabajador incansable, su arte es de un ímpetu avasallador y fulgurante, de un goce creador arrogante y vivaz Su fastuosa y prolija producción nos revela un mundo de formas nacidas y vividas a través de la belleza y de la felicidad. Su obra gozó de un enorme prestigio por casi todo el mundo europeo, y a nadie escapa que con su vigoroso estilo coadyuvó enormemente a la renovación que vivía el arte de su tiempo. Mas, es el caso de que, como ya apuntábamos, el impacto de su genio creador tuvo importante resonancia en el arte que se producía en las remotas tierras del mundo americano, y ello desde me-
doi:10.22201/iie.18703062e.1982.50tomo1.1140 fatcat:ierky63dajgpbcdyyz2xoqbrum