La zona económica exclusiva y el nuevo orden económico internacional : Jorge Castañeda

Jorge G Castañeda
1978 Foro Internacional  
Las Naciones Unidas han venido adoptando desde hace más de dos décadas un gran número de postulados y objetivos y aun, en ciertas ocasiones, de principios y normas jurídicas, que en su conjunto integran lo que se ha dado en llamar el nuevo orden económico internacional. Los dos principios esenciales de ese nuevo orden son el deber jurídico de cooperación internacional en favor de los países en desarrollo y el principio de la soberanía permanente de los Estados sobre sus recursos naturales.
more » ... sos naturales. Aunque aparentemente de signo contrario, ambos principios se complementan y refuerzan mutuamente. 1 El primero está aún lejos de realizarse en la práctica, e incluso de consolidarse jurídicamente. El segundo goza ya de innegable vida jurídica, pero en el terreno de los hechos tiene sólo vigencia limitada. El nuevo orden económico internacional tardará todavía un largo tiempo en convertirse en realidad. La reglamentación racional del uso del mar y sus recursos puede contribuir de manera importante a darle substancia y operatividad al nuevo orden económico internacional. Ello se debe a una razón específica, no común a otros campos de acción del hombre: el mar, su suelo y subsuelo, y los enormes recursos que contienen, son en su mayor parte de común aprovechamiento para todos. Sin entrar en una discusión académica respecto de si los recursos del mar, o los de su suelo y subsuelo, son res nullius o res communis, baste decir que son de común aprovechamiento. No surge aquí el problema insoluble de pretender una redistribución de recursos que conforme a las concepciones políticas que nos rigen desde hace alrededor de medio milenio, están sujetos a la soberanía de los estados nacionales. Una enorme porción del mar y sus recursos no está sujeta a soberanía o a apropiación de ningún estado. Es un bien común de la humanidad. Esto permite utilizarlo con el fin de corregir, en alguna medida, las desigualdades de la geografía terrestre; permite, al menos idealmente, una distribución más justa de recursos que son comunes, a efecto de avanzar en la consecución i Estos dos principios están enunciados, tanto de manera general como en diversas formas de aplicación concreta, en la Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados, sin duda la expresión más autorizada hasta ahora del nuevo orden económico internacional.
doi:10.24201/fi.v19i1.785 fatcat:vtpsxaysxzaztpju5s6jpgsxvi