Dispersiones del género: hispanismo y disidencia sexual en Augusto D'Halmar

Sylvia Molloy
1999 Revista iberoamericana  
Viajabamos paraencontrarnos con nosotros mismos y paraencontrar ta nacionalidad superior. Manuel Ugarte, Escritores iheroamericanos de /900 [Y]o no enuncio, sino anuncio, y todas mis palabras, desprovistas aveces de sentido, esc6ndenlo doble y son otrastantas anticipaciones. Augusto D'Halmar, El reportaje que nadie nos hace nunca Algo que lamento es no poderme vestir de turco en Santiago. Augusto D'Halmar, en Joaquin Edwards Bello, Recuerdos de un cuarto de siglo Refiriendose a politicas
more » ... a politicas culturales de los anios veinte en Hispanoamerica (a Ia vez que intentajustificar sus amorios con una bailarina espafiola), escribe Vasconcelos en el Ulises criollo: En aquel tiempo el baile espafiol era el filtro de una reconciliacion dionisiaca con nuestro pasado hisphnico. En medio de aquel oleaje de los usos yanquis invasores y despues de casi un siglo de apartamiento enconado, bebiamos con afhn en Ia linfa del comun linaje. Lo que no lograba la diplomacia, lo que no intentaban los pensadores, lo consumabaen un instante el genero flamenco (305). Si Ia memoria no me engafia esta reconciliacion, en version un tanto desmejorada, segula vigente en los afios cuarenta en Buenos Aires como, supongo, en otros paises hispanoamericanos. Recuerdo las academias de baile bonaerenses, academias que se anunciaban como de "Baile cliisico y espafiol" pero cuya verdadera vocacion, ajuzgar por el ruido de castafluelas y el energico taconeo que se filtraban por las ventanas, estaba ma' s del lado de las sevillanas que de los pas de deux. Tambien recuerdo los avisos de disfraces de carnaval para chicos, donde ademfis de "El Gaucho", "La China", "La Marquesa" o "El Pirata", figuraba prominentemente la bailarina espai'ola con su inevitable traje rojo. Todo esto ocurria en la muy cosmopolita Buenos Aires, de pretensiones culturales marcadas ma' s por Francia o Inglaterra que por su antigua metropoli, donde los espafloles seguian siendo gallegos y, en consecuencia, blanco de chistes. Algo parecido ocurria, sospecho, en ma' s de
doi:10.5195/reviberoamer.1999.6071 fatcat:lcidwumwfnddzcutsuofvdcfhe