Introducción-Política del monstruo

Gabriel Giorgi
2009 Revista iberoamericana  
¿Cuál es el saber del monstruo? El monstruo ha sido objeto e instrumento de análisis sobre los modos en que los textos, los imaginarios sociales y las culturas distribuyen sus límites, inscriben sus exterioridades, fantasean sus deseos y fobias: el monstruo es allí, como dice Jeffrey Cohen, un cuerpo que es "pura cultura". 1 Las retóricas de lo monstruoso permiten leer las gramáticas cambiantes de ansiedades, repudios y fascinaciones que atraviesan las fi cciones culturales y la imaginación
more » ... la imaginación social; eso que, como escribía Foucault, defi ne las coordenadas de lo prohibido y lo impensable y se condensa en la fi guración de un cuerpo irreconocible. Pero el monstruo también trae otro saber, que no es solamente una fi guración de la alteridad y la otredad (que pueden, apaciblemente, reafi rmar los límites convencionales de lo "humano") sino un saber positivo: el de la potencia o capacidad de variación de los cuerpos, lo que en el cuerpo desafía su inteligibilidad misma como miembro de una especie, de un género, de una clase. El monstruo tiene lugar en el umbral de ese desconocimiento, allí donde los organismos formados, legibles en su composición y sus capacidades, se deforman, entran en líneas de fuga y mutación, se metamorfosean y se fusionan de manera anómala; viene, por lo tanto, con un saber sobre el cuerpo, sobre su potencia de variación, su naturaleza anómala, singular; si expresa el repertorio de los miedos y represiones de una sociedad, también resulta de la exploración y experimentación de lo que en los cuerpos desafía la norma de lo "humano", su legibilidad y sus usos. Es en este sentido que los recorridos críticos reunidos en este volumen no indagan solamente una política de las representaciones, sino que involucran también una política de lo viviente, de los modos en que los cuerpos son distribuidos, 1 "The monster is born only at this metaphoric crossroads, as an embodiment of a certain cultural moment-of a time, a feeling, and a place. The monster's body quite literally incorporates fear, desire, anxiety, and fantasy (ataractic or incendiary), giving them life and an uncanny independence. The monstruous body is pure culture" (Cohen 4).
doi:10.5195/reviberoamer.2009.6575 fatcat:xjwstmxsrnad5iz4a67dgyf2wm