El psicoanalista a través de sus traumas

Xavier Pérez, Xavier
2008 Rev Med Cine   unpublished
Psicoanalistas paródicos y melodramáticos Corresponde al actor secundario Gustav Von Seyffertitz el dudoso honor de haber encarnado la ima-gen prototípica del psicoanalista equívoco y fraudulen-to en las primeras aproximaciones significativas que el cine ha hecho en relación a esta figura. Actor de origen germánico, instalado en Hollywood desde 1917, utilizó su porte inequívocamente centroeuropeo para incor-porarse en innumerables ocasiones a roles de reparto vinculados al mundo médico y
more » ... ndo médico y científico. Con una tra-yectoria como secundario ya considerable a sus espal-das, no resulta extraño que fuese el encargado de dar rostro a un psiquiatra europeo en dos títulos emblemá-ticos del cine americano de entreguerras. En Un gran reportaje/ The Front Page (1931) de Lewis Milestone, pri-mera de las diversas versiones cinematográficas de la obra teatral de Ben Hecht y Charles MacArthur Primera Plana, Seyffertitz es un alienista vienés llamado Max J. Engelhofer, encargado de visitar a un condenado a muerte para dictaminar que no está loco. En medio de la visita, no se le ocurre otra cosa que darle un arma para reconstruir el crimen, lo que comporta que el acu-sado le dispare y se fugue, dejando herida y en ridículo a la prestigiosa eminencia. En El secreto de vivir/ Mr. Deeds goes to Town (1936) de Frank Capra, Seyffertitz es nuevamente requerido para reblar la imagen paródica y farsante de un psicoanalista centroeuropeo, en la secuencia del juicio donde debe establecerse el estado de salud mental del generoso millonario que encarna Gary Cooper. A esta utilización humorística de la ima-gen del psicoanalista debemos remitirnos (a partir de estos dos ejemplos representativos), a la hora de resu-mir el sentido de las primeras irrupciones de esta pro-fesión en el mundo del cine 1. La utilización humorística del psicoanalista sigue siendo un filón en el cine contemporáneo, no necesariamente desde la burla, pero sí desde la valora-ción del grado de excentricidad que puede proporcio-nar su presencia en una comedia: pensemos en la comedia de enredo sentimental Tres en un sofá/ Beyond Therapy (1987) de Robert Altman, donde las tramas amorosas de los personajes se cruzan con obligadas citas con sus respectivos terapeutas, o en Una terapia peligrosa/ Analyze this (1999) de Harold Ramis, sobre las relaciones entre un gangster (Robert de Niro) y su tera-peuta (Billy Cristal) a. Sin embargo, el verdadero interés cinematográfico para el tratamiento de esta profesión vendrá del lado del melodrama, a menudo emparenta-do, como hemos de pasar a ver, con el cine criminal. Este giro se inició en Hollywood a partir de la Segunda Guerra Mundial. América había tenido que vivir en propia piel el trauma colectivo que supuso la llamada a filas, para integrar las heridas psíquicas que Resumen La figura del psicoanalista ha estado presente de manera eventual en la ficción cinematográfica desde los años treinta, y de manera más recurrente desde los años cuarenta. Su función estrictamente terapéutica y benéfica lo lleva a adoptar roles narrativos de ayudante. Cuando el psicoanalista adopta un rol protagonista, la lógica de la ficción dramática llevará a poner en crisis su condición heroica, a indagar en sus con-tradicciones vitales, y a provocarle conflictos interiores en los que la regla hipocrática que separa profesión y vida privada queda de una u otra forma vulnerada.
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