Don Juan Manuel: realidad textual y originalidad creadora

Francisco Javier Díez de Revenga
1997 Anales de la Universidad de Alicante Historia Medieval  
Se han estudiado ya en este congreso numerosos aspectos de la época del rey aragonés Jaime II, que sin duda han dilucidado muchos pormenores poco conocidos de tan interesante período de la historia medieval, que importa, y de forma decisiva a las actuales regiones de Valencia y Murcia, y que tanto tiene que ver con ciudades muy importantes de estas regiones como son la propia Murcia, Alicante, Lorca, Orihuela, Cartagena y tantos otros territorios de frontera de los reinos de Murcia, Valencia y
more » ... Murcia, Valencia y Granada. Territorios que Don Juan Manuel, protagonista de estas páginas, conocía muy bien y tal como dejó claro en tempranas y singulares descripciones, presentes en el Libro de la caza, comenzando por Villena, la mejor zona para la caza de garzas, ánades, con halcones y con azores, perdices, codornices, flamencos, liebres y conejos. De allí, a Elda y Novelda, Vinalopó abajo, hasta llegar a la laguna de Santa Pola, rica en aves acuáticas. Luego Crevillente, Albatera, la huerta de Orihuela, cuya fragosidad dificulta el ejercicio de tan señorial deporte, como ocurre en Monteagudo y en su almarjal. Otro almarjal, el de Cartagena, será rico en aves como todo el Valle del Guadalentín y Lorca. Y don Juan Manuel se complacerá en dejarnos un relato ameno de sus aficiones deportivas y de su dominio del terreno. Era la del nieto de San Fernando una época especialmente revuelta y todos los historiadores han sido unánimes en señalar las dificultades que asolaban estas tierras durante aquellos años cruciales. Nuestro personaje era muy especial: levantisco aristócrata, orgulloso de su estirpe real, contribuyó y mucho al desarrollo de estos territorios, pero también es muy cierto que su contribución trajo consigo muy complejos problemas. Su figura atraviesa los años de la época de Jaime II de Aragón, su suegro y protector, con quien se alió para defenderse de sus propios parientes, su sobrino Fernando IV de Castilla y su sobrino nieto Alfonso XI. Está presente también en la de 111 Alfonso IV de Aragón, que le concedió el título de Príncipe de Villena, y en la de Pedro IV, que le otorgó el de Duque de Villena. La corte de Jaime II fue la que le abrevió el nombre y le dio justamente éste que ahora utilizamos y con el que todos le conocemos, como si se tratase de un nombre y un apellido modernos: Don Juan Manuel. Tal denominación, debida a la comodidad de la cancillería aragonesa, como sabemos, era impensable en Castilla, donde siempre fue nombrado tal como él mismo firmaba: Don Juan, hijo del infante Don Manuel. Traspasa del mismo modo el reinado de varios monarcas castellanos, su primo Sancho IV, el hijo de éste y el nieto (Fernando IV y Alfonso XI) en cuyas minoridades ejerció su influencia e incluso la regencia en la del segundo de ellos, y en cuyas mayorías provocó disensiones y conflictos de lo más variado y diverso, sufrió persecución y a punto estuvo de ser asesinado por orden de su sobrino nieto, el rey Alfonso XI. Para los historiadores de la literatura se nos ofrece, sin embargo, muy distinto, como un prudente escritor, embarcado en el proyecto más serio de renovación de las letras castellanas del siglo XIV, actividad en la que ocupa un lugar de honor, porque en él se ha considerado al primer escritor de nuestras letras con conciencia de serlo, al autor de una obra didáctica dechado de prudencia y sabiduría, al renovador de nuestro idioma y al creador de una prosa casi mayor de edad, capaz de expresar conceptos y sentimientos, continuadora de la labor iniciada por el tío de nuestro Príncipe y rey Alfonso X el Sabio. No me voy a referir, desde luego a su figura histórica. Otros lo han hecho y con títulos más que sobrados. Han aportado documentación inédita y han abierto caminos, desde los trazados, hace ya muchos años, por Giménez Soler, cuyo nombre siempre ha de ser recordado al comienzo de cualquier estudio sobre Don Juan Manuel 1 . Hemos de señalar, como complemento de las referencias bibliográficas más conocidas, que muy recientemente, en la década de los ochenta, Don Juan Manuel recibió, como personaje histórico, estadista y político, atención por parte de prestigiosos historiadores, que documentaron sus difíciles relaciones con los territorios y los concejos de las regiones fronterizas de su adelantamiento. Aurelio Pretel 2 , el año del centenario, 1982, dedicó un voluminoso libro al que él llamaba «el señor de la llanura» y sus relaciones con las comarcas de la actual provincia de Albacete, mientras Juan Torres Fontes, en ese mismo año del centenario, estudiaba las «tensiones y conflictos», con el concejo murciano 3 , que ampliaba, en otro artículo de 1986, al señorío de Cartagena 4 . En el libro del Centenario, que llevaron a cabo la Universidad de Murcia y la Academia
doi:10.14198/medieval.1996-1997.11.06 fatcat:nf4k56gyorcrjne6ccnfhosy2y