El amor a la sabiduría

Asiel Rodríguez M. de O.
2015 Sociología del Trabajo  
Este artículo pretende arrojar alguna luz sobre la problemática relación mantenida por la Filosofía y la Retórica, según la encontramos reflejada en los Diálogos de Platón. En este primer capítulo, nos centraremos en la mutua rivalidad y afán de emulación que caracterizaron a los antiguos aoo[, para mostrar cómo la nueva üoao[a practicada en el círculo socrático, tuvo que beneficiarse -en un sentido estrictamente retórico-de la etimología del compuesto, con vistas a asegurar su liderazgo
more » ... su liderazgo cultural sobre las formas tradicionales y polémicas de la saber (como la Sofística y la Retórica), oponiendo así su genuina y estrecha relación con la sabiduría (LA[a) a lo que se consideraba el 9óvos-de otros rivales. This paper aims to clarify the problematic relationship between the concepts of Philosophy and Rhetoric as reflected in the Dialogues of Plato. In this frrst chapter, we will focus on the mutual rivalry and emulation that characterized ancient aoo[ as to show how the new LAoao[a practised in the Socratic circle ought to take advantage, in a strictly rhetorical sense, of the etymology of the compound, in order to assure its culturalleadership over traditional and disputable forms of ao[a (like Sophistic or Rhetoric) by opposing its genuine and close attachment to wisdom (LA[a) to what was supposed other rivals 9óvos-. ' La idea de este trabajo fue concebida en el transcurso de una charla sobre Retórica Clásica impartida por el Dr. A. López Eire en octubre de 1999. Ahora sale a la luz su primera parte gracias, sobre todo, al estímulo y la confianza del profesor y amigo A. Villarrubia. Pero no habría sido posible sin la ayuda -a veces inadvertida-de A. L. Chávez y N. García. Con su sabiduría y su afecto, todos ellos me han enseñado, en la práctica, el verdadero sentido de la LAoao[a platónica. Es bien sabido que, para Platón, la discusión verbal representa la única vía posible hacia el conocimiento del ser de las cosas, y que el diálogo -en tanto trasunto literario de aquélla-constituye, por tanto, la única forma legítima que tiene de manifestarse el lagos filosófico 1 • No ya de Sócrates, sino en general, de la cultura oral griega y, sobre todo, de esa constante presencia de un tú en la conciencia del yo helénico 2 , ha heredado, sin duda, Platón la idea genial de que el saber no es acumulación ni transmisión pasiva de conocimientos, sino acción discursiva, continuo preguntarse y responderse desde un estado de ignorancia metodológica, irónica y sabiamente asumida como principio existencial. Pero tanta importancia como el diálogo mismo asume, en la mentalidad socrático-platónica, el hecho básico de que exista una voluntad manifiesta de con-versar3. Este interés consciente en la participación del interlocutor, que trasciende con mucho la mera lógica de la situación o la convención del género y parece encontrar una de sus justificaciones principales en la orientación ética y el valor claramente terapéutico que su maestro había conferido a la discusión verbal 4 , es buena prueba de cómo el diálogo socrático instaura y, a la vez, se subordina a la existencia de una incipiente conciencia de grupo entre los interlocutores 5 , de un vínculo cercano a lo afectivo -que encuentra su razón de ser en cierto deseo compartido de conocimiento-sin el cual difícilmente puede tener lugar ese fructuoso intercambio de pareceres que resulta del diálogo 6 • Diálogo y amistad se presuponen, pues, mutuamente en la filosofía socrática. En efecto, de una parte, por su mismo carácter dialéctico y dinámico, la filosofía platónica sólo se concibe en el contexto de unas relaciones personales que permitan un mutuo y constructivo intercambio de ideas. De otra, ese amor filo-1 Una buena introducción a una cuestión tan debatida como ésta, la encontramos en W. K. C. Guthrie, Historia de la Filosofía Griega IV y V (Madrid 1990(Madrid -1992. De referencia sigue siendo la obra de P. Friedlander, Plato (Princeton 1958). 2 Cf. E. A. Havelock, Preface to Plato (Oxford 1963). Del mismo autor, The Literature Revolution in Greece and its Cultural Consequences (Princeton 1982). Sobre la conciencia agonal del hombre griego, M. Pohlenz, L'uomo greco (Firenze 1962 passim). 3 Cf. P. Hadot, ¿Qué es la filosofía antigua? (México 1998) 42-45. También, T. A. Szlezák, Reading Plato (London 1999 No poco se ha insistido en el hecho de que la conciencia autorreflexiva que el diálogo socrático suscita en sus interlocutores, sólo es posible si, previamente, el individuo entrevistado ha decidido franquear los límites de lo personal y someterse gustoso a las exigencias supraindividuales del discurso racional que sirve de puente entre él y su interlocutor. Pues sólo apoyado en una inclinación voluntaria a dialogar, procura el lagos filosófico ese profundo cotejo de individualidades que constituye la esencia misma del acto comunicativo. Cf. S. L. Rappe, "Socrates and self-knowledge", Apeiron 28 ( 1995) 1-24; H.-G. Gadamer, Platos dialectical ethics: phenomenological interpretations relating to the Philebus (New Haven 1991). 5 Cf. La. 187d SS. 6 Cf. Men. 75d: El & WaTTEP EYW TE Kal cru vuvl <jJ[AOL OVTES' ¡:IOÚAOLVTO Ó.AATÍAOLS' OLaAÉymem ... Asimismo, Grg. 481c; esp. 486e, donde Sócrates acepta las francas objeciones de Calicles como prueba inequívoca de la amistad más sincera: <jJ[AOS' yap I!OL d. Sobre esta cuestión, vid. J.-C. Fraisse, Philía: La notion d'amitié dans la philosophie antique (París 1974) 151-167.
doi:10.5840/mayeutica2015419234 fatcat:wciasp5frffb7psc6a7cd7s5je