Paraguay: la constitución de la identidad femenina en el campo

Ramón B. FOGEL, María Victoria HEIKEL, Cristina OLAZAR
2009 América Latina Hoy  
El comportamiento de la mujer en relación a la reproducción y en otras esferas de la vida se basa en la idea que ellas tienen de sí mismas, y de lo que tiene que ser su responsabilidad como esposa, madre, dueña de la casa, ya sea dentro de su familia o en la sociedad circundante. Dicho en otros términos: la forma como la mujer campesina va desempeñando sus roles responde a un proyecto que ella tiene sobre su propia vida. La idea que ella se forja sobre lo que debería ser y lo que va a ser su
more » ... que va a ser su vida se va formando en distintos ámbitos (familia, localidad, región). En efecto, la mujer campesina construye sus ideales basada en la experiencia de su vida familiar, de su entorno y en algunos pocos contactos externos. Estas campesinas no fueron mucho tiempo a la escuela y menos aún las que son de mediana edad en este momento. En el campo, lo más importante para la elaboración de sus proyectos son las dos primeras etapas de la vida de la mujer, la niñez y la juventud. Estas etapas de la vida difieren entre sí, tanto en su relación con la familia, como con la sociedad. También difieren las tareas cotidianas de las mujeres dentro de la familia y de la sociedad. es decir, en las distintas etapas se piensa y se espera de ellas diferentes modales y aptitudes, y la mujer interpreta e interioriza las pautas de comportamiento y de relacionamiento que le va diseñando la sociedad, para actuar de acuerdo a ellas en las distintas etapas de la vida. En lo cotidiano, la mujer organiza su vida de acuerdo a los roles que su grupo social le dicta y con los cuales ella misma se fue identificando en el transcurso de su niñez y adolescencia. La experiencia de la infancia El trato que recibieron de sus padres La mujer campesina crece con sus padres y no sale de su casa hasta casarse o juntarse con un varón. Las entrevista-(*) Este texto es parte de una investigación cualitativa más amplia, Mujeres campesinas y conducto reproductivo, realizado por CEPEP-CERI (1992), Paraguay. das recuerdan un padre severo, callado y en muchos casos con algunos vicios, pero siempre temido; en los relatos, los padres hablan poco con sus hijos y, si lo hacen, es para mandar, recriminar o castigar; los mismos cuidan y organizan la chacra y deciden lo que en ella debe producirse. Los hombres adultos son los que mantienen relaciones con agentes externos, y salen con los amigos -del partido o del boliche-ya sea a las carreras de caballos o a algún otro evento de la localidad. Las madres, en contraste con los padres, desde el alba se encargan de las faenas en la cocina, con los animales y con los niños, frecuentemente, solas; ellas enseñan a sus hijos a respetar a su padre y mayores. En esta socialización doméstica se inculca a los hijos a no pelearse entre hermanos, a no ser «cabezudos», y a las niñas a temer y respetar a su padre; las enseñanzas de las madres comprenden el cómo cuidarse para «salir bien», no dando oportunidad a los varones, y no creyendo en ellos. Se busca que las hijas si fuere posible teman a los hombres. Las campesinas desde niñas aprenden a callar y trabajar en todas las tareas de la casa, muchas también en la chacra, y cuidando de sus hermanitos que en la mayoría de los casos son numerosos. El trabajo intenso -desde el alba hasta el anochecer-parece tenerse como una religión y esto se da en los tres contextos socio-económicos considerados, pero en mayor medida en los hogares de infrasubsistencia; en ese caso, es más intenso el trabajo doméstico, teniendo en cuenta que las mujeres también salen a changar y las niñas van a esas tareas con sus madres o quedan solas con toda la responsabilidad en la casa, con los hermanitos. Una característica que se advierte frecuentemente, casi como denominador común para la mujer campesina, es la violencia, que va tomando diferentes formas de expresión a lo largo de su vida, pero que siempre está presente, y es notoria en los años de la infancia. Los recuerdos del castigo físico surgen cuando se evoca a mamá y a papá (sobre todo, a este último): «Mi papá era un salvaje. Papá era el que nos pegaba a todos y mamá nos pegaba por cualquier cosa... (1)» (I ) Corresponde al testimonio de Deolinda, campesina excedentaria de Mayor Otaño, zona de grandes empresas agropecuarias. 37
doi:10.14201/alh.2308 fatcat:x56pdt72fbbzlliaobub4yifei