El verdugo (1964) y la tragedia grotesca

Juan Antonio Ríos Carratalá
2007 Anales de Literatura Española  
Los amantes de las frases hechas afirman que una imagen vale más que mil palabras. Es fácil rebatir esta idea repetida con escasos argumentos. No obstante, en el caso de El verdugo (1964) una imagen no sólo ha estado en el origen de la considerada como una de las mejores películas del cine español, sino también de un aluvión de críticas y estudios. Luis García Berlanga ha contado, en reiteradas ocasiones, la impresión que le causó el relato del ajusticiamiento de una mujer en Valencia
more » ... Valencia presenciado por un amigo suyo. De esta circunstancia surgió la imagen que se convertiría en una inolvidable escena de la película: una dependencia carcelaria, fría y desolada, en la que coinciden dos víctimas, el reo y el verdugo, ambos rodeados de grupos que les encaminan a una puerta de salida sin retorno posible, real o metafórico según los casos. La cámara fija, como nuestra mirada, y el encuadre en picado. Pocas veces una imagen ha sido capaz de decir tanto, pero era preciso llegar hasta la misma de manera lógica y coherente. Fue la compleja tarea asumida por el director y Rafael Azcona, responsables de un guión transformado en una película de la que es difícil parar de hablar y escribir. La historia de José Luis, el personaje interpretado por Niño Manfredi, ejemplifica a la perfección la trayectoria de un atrapado por la vida. Como tal se inserta en el conjunto de las creaciones de sus autores, por encima de su específica condición de verdugo, punto final de una evolución que centra el interés de los guionistas. Esta línea de interpretación ha acabado
doi:10.14198/aleua.2007.19.13 fatcat:jamlbfyki5dbfcdlps6rez5dfa