Aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: ¿más pena que gloria?

Gilberto Gamboa-Bernal
2019 Persona y Bioética  
6 I S S N 0 1 2 3 -3 1 2 2 • e -I S S N 2 0 2 7 -5 3 8 2 • P e r s B i o e t . • V o l . 2 3 • N ú m . La Declaración Universal de los Derechos Humanos (dudh) fue firmada el 10 de diciembre de 1948. En París culminó un trabajo que se propuso la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (onu) (1). Puede afirmarse que la historia de los derechos humanos (ddhh) no empieza allí: se remonta a Roma, la misma cuna del derecho. Mientras los griegos se dedicaban a filosofar, los romanos
more » ... osofar, los romanos se dedicaron a hacer teoría jurídica (2). Sin embargo, el teatro donde surge el derecho y su época de eclosión en poco favorecieron su aplicabilidad a las personas: el derecho romano surge para estabilizar un imperio, no para servir a las personas. Pero tampoco se puede desconocer que ese inicial orden jurídico de la comunidad participaba de una característica que es conveniente no perder de vista: desde Aristóteles (3) se sabe que el derecho político es en parte natural, porque se apoya en lo humano del hombre, tiene fuerza propia y no depende de la opinión cambiante de los individuos; y en parte legal o positivo, porque la ley escrita determina una regulación y estructura una realidad social. La unidad real entre derecho natural y derecho positivo es una característica del orden jurídico y de los ddhh; aquella unidad de orden, en este último campo, se ve con claridad cuando tales derechos fueron formulados taxativamente. En la Escuela de Salamanca, en el siglo xvi, Francisco de Vitoria desarrolla el concepto de ddhh (4) ante la necesidad de regular, con un "derecho de gentes", los cambios que se dieron en el mundo con ocasión del descubrimiento de América y su posterior conquista y colonización. La Modernidad trajo consigo la separación de esa unidad del derecho y con ella el desarrollo de otra línea de pensamiento iniciada por Descartes y seguida por Leibniz, Spinoza y Kant, cuyo racionalismo cuaja -en lo político-
doi:10.5294/pebi.2019.23.1.1 fatcat:mlhofppxpvc3jcmdu7tgtjipdq