Relación abreviada de un viaje hecho por el interior de la América meridional desde la costa del mar del Sur hasta las costas del Brasil yde la Guayana, siguiendo el curso del río de las Amazonas, por m. de La Condamine, con un mapa del Marañón, o río de las Amazones, y una lámina [book]

Charles-Marie de La Condamine, Jean Godin des Odonais, Federico Ruiz Morcuende
1921 unpublished
vii Prefacio 1 Relación abreviada de un viaje hecho por el interior de la América Meridional, desde la costa del mar del Sur hasta las costas del Brasil y de la Guayana, siguiendo el curso del río de las Amazonas; leída en la sesión pública de reapertura de la Academia de Ciencias el 28 de abril de 1745, por M. de La Condamine, de la misma Academia 9 Carta a la señora *** acerca del motín popular provocado en Cuenca, en el Perú, el 29 de agosto de 1739, en el cual fué asesinado el Sr.
more » ... do el Sr. Seniergues, cirujano del rey, nombrado para acompañar a los señores académicos de la de Ciencias enviados por el Rey, en 1735, para medir los grados terrestres bajo el Ecuador 133 Documentos justificantes para probar la mayor parte de los hechos que se alegan en la carta precedente. Dichos documentos están copiados del proceso criminal incoado por la muerte de D. Juan Seniergues, en la Real Audiencia o Parlamento de Quito 159 Carta de M. de La Condamine a M *** sobre la suerte de los astrónomos que han tomado parte en las últimas medidas de la Tierra desde 1735 193 Carta de M, Godin des Odonais y la aventura trágica de madame Godin en su viaje de la provincia de Quito a Cayena, por el río Amazonas 201 Carlos María de la Condamine nació en París el 28 de enero de 1701. Siguió en su juventud la carrera militar, tomando parte en el sitio de Roses (1719) , en donde estuvo a punto de perecer víctima de su imprudencia. Al terminar la guerra, su espíritu inquieto, movido por un afán insaciable de aventuras, desdeñó las monotonías de la paz y la vida obscura de guarnición, induciéndole a cambiar su profesión de las armas por el estudio de las ciencias, dedicándose a cultivarlas no en la apacible tranquilidad serena de un laboratorio, sino en la azarosa existencia del viajero explorador de tierras ignotas. Ingresó en la Academia de Ciencias de París, y poco después embarcó en la flota que al mando de Duguay-Trouin recorría el Mediterráneo y parte de las costas de Asia y África, viviendo en Constantinopla cinco meses. Regresó a París en ocasión que la Academia de Ciencias proyectaba un viaje al Ecuador para averiguar definitivamente el tamaño y figura de la Tierra, y en 1736 partió, en unión de los académicos Bouguer y Godin, para el Perú. Duró diez años la expedición, llena de peligros, sobresaltos y contrariedades, que La Condamine, con su sangre fría y profundo conocimiento de la psicología de los indios, supo vencer, no siendo el menor de ellos el motín popular de Cuenca del Perú, originado, aunque nuestro autor se esfuerce en demostrar lo contrarío, por «la imprudencia de uno de sus compañeros, llamado Seniergues», cuyo «libertinaje y desdén» acabó por «irritar a los vecinos de la Nueva Cuenca, que se sublevaron contra los viajeros; mas, dichosamente, la única víctima fué el culpable» (1). (I) Hoefer: Noiwelle Biographie Genérale. París, Didot, 1859; vol. XXVIII, c. 545. Del viaje volvieron enemistados Bouguer y La Condamine, entablándose entre los dos una polémica científica, en la que aquél llevó la peor parte, pues a sus aseveraciones, hechas siempre con gran seriedad, respondía su contrincante con mordaz ingenio. Lo indudable es que tanto el uno como el otro contribuyeron con sus observaciones y trabajos, hechos penosamente durante su larga estancia en América, al progreso de la ciencia, esclareciendo muchas dudas de entonces y plantando jalones para futuras labores. En 7737 hizo un viaje a Italia, trabando gran amistad con el Papa Benedicto XIV, quien autorizó a La Condamine especialmente para que, dispensada la consanguinidad, se casase con su sobrina. Ni el matrimonio ni los achaques y enfermedades que durante sus andanzas había contraído fueron obstáculo para que La Condamine emprendiese un viaje a Inglaterra, del cual no quedó rr.vy satisfecho, quejándose de la hostil inhospitalidad de los ingleses en un folleto violento que publicó a su regreso a Francia. Poco tiempo después le sobrevino la desdicha de quedar paralítico casi por completo: deseoso de hallar remedio, a instancias repetidas suyas, le practicaron una complicada operación quirúrgica, a la cual no sobrevivió, falleciendo en París el 4 de febrero de 1774. Fué también miembro de las Academias de Berlín y de San Petersburgo, de la Sociedad Real de Londres, del Instituto de Bolonia y de la Academia Francesa. El rasgo saliente del carácter de La Condamine fué la curiosidad; una curiosidad exagerada por aprender y averiguar lo que desconocía, en tales términos, que más parecía indiscreción. Contribuyó poderosamente, con gran tenacidad, a la propagación de la vacuna contra la viruela, siendo de los primeros en darse cuenta de la gran importancia del descubrimiento de su profilaxis. Además de la que ahora traducimos, fué La Condamine autor de las obras siguientes:
doi:10.5962/bhl.title.35167 fatcat:yhu76uxcpbartiwm4kyfn6nism