Los últimos cuentos de Julio Cortázar

Jaime Alazraki
1985 Revista iberoamericana  
Toda la obra de Julio Cortizar esta marcada por esa sospecha (61 diria certeza) de una realidad segunda que el surrealismo habia convertido en el norte de sus bisquedas. Nadie defini6 mejor que 61 mismo ese territorio que su obra busca explorar: El problema central para el personaje de Rayuela, con el que yo me identifico en este caso, es que 61 tiene una visi6n que podriamos ilamar maravillosa de la realidad. Maravillosa en el sentido de que 61 cree que la realidad cotidiana enmascara una
more » ... enmascara una segunda realidad que no es ni misteriosa, ni trascendente, ni teol6gica, sino que es profundamente humana, pero que por una serie de equivocaciones ha quedado como enmascarada detris de una realidad prefabricada con muchos afios de cultura, una cultura en la que hay maravillas pero tambien profundas aberraciones, profundas tergiversaciones. Para el personaje de Rayuela habria que proceder por bruscas irrupciones en una realidad mis autentica 1 Borges escogi6 el juego de la cultura: hizo ficci6n de filosoffas y teologias, hizo literatura de la literatura. Intuy6 la existencia de esa otra realidad, pero renunci6 a ella porque, dijo, era impenetrable. Frente al <> de la vida, opt6 por el orden de la biblioteca. De alli fueron saliendo sus libros. Cortizar, al contrario, activ6 todas las empresas y recursos de la cultura para trascenderla, ascendi6 todos sus peldajios para luego tirar esa escalera segura en un salto del que estan hechos los grandes mo-* Julio. Cortazar, Deshoras (M6xico: Nueva Imagen, 1983). Citas subsiguientes indicadas por el nimero de pigina de esta edici6n.
doi:10.5195/reviberoamer.1985.3990 fatcat:utng3db3jjdkzp5ojrro43aama