Recuerdos "parciales" y el closet de la literatura: ficción y autobiografía de Judith Ortiz Cofer

Israel Reyes
2005 Revista iberoamericana  
Ser gay y comportarse de una manera masculina es tan común y corriente en los Estados Unidos que, en ciertos contextos, un hombre que adopta una postura exageradamente varonil -de cuerpo musculoso y tatuado, cabeza rapada y bigotes espesos-es signo seguro de su homosexualidad. Sin embargo, el estereotipo más común de los homosexuales en la comunidad latina es que son hombres que quieren ser mujeres, en comportamiento y en apariencia. Por lo tanto, los epítetos universalmente conocidos en la
more » ... conocidos en la tradición hispánica que se sueltan contra el homosexual -"marica", "mariquita" y "maricón"-se derivan del nombre propio, "María", cuya forma abreviada "Mari" "se toma como prototipo de nombre de mujer, y como equivalente semántico de 'mujer' en general" (Corominas y Pascual 852). Ciertamente, hay travestís y transexuales que rechazan la masculinidad a favor de un papel sexual femenino, pero la asociación negativa entre el homosexual y el sexo femenino se hace dentro del orden simbólico patriarcal, que subyuga tanto a la mujer como al hombre que se niega a conformarse a las normas heterosexuales y los roles genéricos. Llamar a un hombre "mujer" es degradarlo y humillarlo, dado que en la cultura patriarcal una mujer es siempre relegada al puesto de subordinación. No obstante, los movimientos de liberación sexual toman distintas vías según las necesidades políticas de las mujeres y de los gays, y en algunos extremos la mujer heterosexual puede practicar la homofobia con tanta brutalidad como el hombre gay que propaga la misoginia. 1 A pesar de estos conflictos, las mujeres latinas en los Estados Unidos a veces se identifican con el aislamiento que sufre un hombre gay en una sociedad intolerante, y la ambigüedad sexual que representa esta figura marginada es un índice del inconformismo social dentro de la articulación de la hibridez cultural y lingüística. 2 ¿Será este suplicio compartido el que impulsa a la escritora puertorriqueña Judith Ortiz Cofer a representar repetidamente figuras homosexuales en sus escritos de índole autorreflexiva? Como muchos escritores latinos en los EE.UU., Ortiz Cofer ha enfocado sus esfuerzos literarios en el modo autobiográfico, tanto en sus obras de ficción como en sus ensayos y poemas. Su novela, La línea del sol (1989), relata la formación cultural y sexual de una joven 1 Para una historia breve del movimiento gay latino en Nueva York, véase Aponte-Parés y Merced. 2 Gloria Anzaldúa ha articulado las afinidades que ella percibe entre los homosexuales y otros grupos marginados. Ella acude a los chicanos para que reconozcan las contribuciones políticas y artísticas de los queer (la jotería). Véase Anzaldúa 84-85.
doi:10.5195/reviberoamer.2005.5432 fatcat:2f7s4u2i45cgrbxc4q75fji7kq