Los demonios de Rosero Diago

Ariel Castillo Mier
unpublished
RESEÑAS buye a generar uno de los encantos más deliciosos de la obra: el del anacronismo, que, de paso, la relaciona con la mejor tradición de la literatura colombiana: Arturo, Mutis, García Márquez. Hoy, cuando la crítica académica, con sujergajarta y sus métodos melindrosos, irrumpe incontenible en el dominio de la poesía, sorprende un libro de ensayos en el cual el autor, sin pudor, se mete en el interior de los autores estudiados y emplea la voz de la omnisciencia; se apoya en la
more » ... ya en la experiencia de otros creadores, en vez de citar a los teóricos al orden del día universitario; apela a esencias como el genio del pueblo francés (pág. 15), la doble condición francesa de inteligencia y pasión (pág. 21 ) o el corazón humano, en lugar de asumir una perspectiva relativizante, irónica; usa un lenguaje rico en metonimias, metáforas, antítesis y prosopopeyas, en vez de la objetividad de ladrillo del científico sin imaginación; y se aproxima a la obra (sin embromar con datos y fechas) como testimonio de la vida, culminación de una actitud ética, y no como un ente autónomo enteramente lúdico e inocuo. Cuatro elementos vinculan los ensayos: la crítica del cristianismo y su visión de la vida como virtud nacida de las privaciones; la celebración de vidas de escritores que pueden leerse como versos de un vasto poema simbólico; la democracia como contexto ideal para la realización humana, a cuya construcción contribuyen las vidas ejemplares de los poetas y la poesía como ámbito supremo donde se postulan los grandes interrogantes del hombre y el lenguaje alcanza su plenitud. Dos textos son aquí fundamentales: el primero y el último (no por azar los más extensos), que, a manera de pórtico y de epilogo, se destacan por la luz que proyectan sobre las obras tratadas y por poner de mariifiesto 1~ poética y la visión del mundo de Ospina. Una poética que es una ética y una moral, que postula el regreso y la alianza con la naturaleza como morada de lo. humano; la recuperación del valor del cuerpo como posibilidad de dicha y fuente de gozo; la fe en la divinidad impersonal de la que somos la concienciá y . el lenguaje; la reconciliación con la muerte y ~1 renacer de lo divino. Este B~lbtfn, Cultural y Bibliográfieo, Vol. 33, núm. 41, 1996 conocimiento nos facilita el acceso al orbe p oético de Ospina que, desde otra perspectiva, persigue también el sentido de la poesía y de la vida en una sociedad incrédul a y fanáticamente racionalista. Hay en este libro una higiénica retórica --eufonía y tersura de la frasesabiamente manejada que no se desconecta de la eficacia significativa. La venerable tradición del buen decir se conjuga con una saludable asimi lación de Borges, que trasciende los tics estilísticos (la evitación del énfas is, los rasgos circunstanc iales, la metáfora del tejido de la realidad) y le permite al autor crear un cosmos verbal pleno de paradojas y de intenso, incesante diálogo con el amplio ámbito cultural de Occidente, desde sus helénicas esculturas hasta sus filósofos y sus profetas. El capitán de las tres cabezas Evelio RosenJ Diago Cooperativa Editorial Magisterio, Santafé de Bogotá, L995, 97 págs. Los tres cuentos que constituyen este libro hacen manifiesta la habilidad de Rosero Diago para crear escenarios y personajes diversos. Así, el primer cuento, La princesa calva, se desarrolla como una parodia de las historias de caballerías. Por eso, en él aparecen personajes propios de ese mundo: reyes, princesas, caballeros, un ave prodigiosa y un enano. Pero, mediante el recurso de crear para destruir y viceversa, propio de las tres historias que componen este volumen, en seguida encontramos que tales personajes poseen atributos --o más bien defectos-que los alejan demasiado del mundo caballeresco. De este modo, hallamos que el rey es un désr pota; la reina y sus <¡onsejeros, unos pusilánimes; los caballeros, feos, s ucios e inclementes, y el personaje principal, LITERATURA INFANTIL precisamente, una muchacha calva. una princesa calva, desesperada y grosera. P a reciera que , mediante el los. Rosero Diago tratase de destruir e l esquema propio de los cuentos infantiles. ya que aquí no hay personajes arquetípicos, ninguno de ellos constituye cabalmente un modelo educativo para un niño. Sin embargo, la destrucción de la forma característica del cuento infantil tradicional no es definiti va, pues la perseverancia del caballero contrahecho (que es tuerto, desdentado y manco de brazo y cojo de una pierna) logra imponerse y, al final, la princesa calva y su caballero consiguen evadirse de un reino mísero y hostil volando a cuestas de un pájaro desgreñado. Al fi nal. de todos modos, el bien termina imponiéndose sobre el mal, aunque, en este caso, los héroes, en el transcurso de sus aventuras, pierden su belleza inicial. El segundo cuento, que es el más breve y, en nuestro criterio. el mejor logrado de todos, tiene como leicmorh· el verso con que D ante dio principio a su obra maestra: "N el mezzo del camin d i nostra vita" ("En mitad del camino de la vida"). Es la historia de tres amigos que a los treinta y cinco años. e n mitad de la vida, no han realizado aún e l mayor anhelo de su existencia: ser capitán de un barco. Acaso esta his toria, aunque construida con recursos propios del cuento infantil, tales como retruécanos, reiterac io nes, enumeraciones e hipérboles, resulta, por su temática, un cuento más apropiado para adultos. para personas que se hallan en ese mome nto crucial de la existencia en que se posee el en-135
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