Jaime Bayly entre autobiografía y autoficción

Angelo Morino
2018
debuta como escritor en 1994, publicando la novela No se lo digas a nadie. Quien se hace cargo de su presentación es la histórica editorial Seix Barral, de Barcelona, responsable de la difusión de tantos ilustres escritores españoles e hispanoamericanos. En ese momento, Jaime Bayly tiene veintinueve años y ningún precedente en el mundo de la literatura. Es cierto que en Perú, su país natal, es una figura conocida, como periodista y conductor televisivo. Pero, si es inmediatamente recibido en el
more » ... ente recibido en el catálogo de una prestigiosa editorial de ultramar, es gracias al apoyo de un nombre eminente: el de su compatriota Mario Vargas Llosa. Quien, leída la novela aún inédita y habiendo quedado muy impresionado, lo recomendó a importantes directores editoriales. Y este primer parecer favorable habría hallado su confirmación en la acogida tributada por los lectores al joven debutante. Sólo en los primeros dos años, desde mayo de 1994 a marzo de 1996, son once las ediciones de No se lo digas a nadie que se suceden a un ritmo sostenido. Hasta el punto que Jaime Bayly adquiere una rápida notoriedad en todos los países de lengua española, mientras sobre su novela se rueda un film -en 1998, bajo la dirección de Francisco J. Lombardi -y comienza también a ser traducido a otros idiomas. Además, en 1997 su cuarto título publicado -La noche es virgen -recibe el importante premio Herralde para la narrativa, unificándose así el reconocimiento de la crítica y la aprobación del público. A determinar el éxito de No se lo digas a nadie contribuyeron el ritmo siempre apremiante, con predominio de la acción sobre la descripción y con diálogos veloces, modelados sobre el habla corriente. De todos modos, más allá de la habilidad narrativa, el argumento tuvo seguramente su lugar en captar la atención y crear un cierto halo de escándalo alrededor del libro y de su autor. No son tan numerosas las novelas de temática homosexual que provienen de la América de lengua española y mucho menos si se resuelven evitando complejos ejercicios de escritura que, a menudo, concluyen por neutralizar el contenido. Pero, en No se lo digas a nadie, no se trata sólo de la temática: también el punto de vista al cual la narración se atiene es el homosexual. Por otra parte, sea en las entrevistas, sea en la vida pública sucesiva al debut literario, Jaime Bayly jamás se ha mostrado, a tal propósito, reticente. Y no es -ésta -una de las posiciones más fáciles de asumir, sobre todo proviniendo de lugares donde la tolerancia no es moneda corriente. Tiene razón Roberto Bolaño cuando afirma, justamente y refiriéndose a Jaime Bayly: "Hay que ser muy valiente para escribir sobre la homosexualidad en Perú. Hay que ser muy valiente para escribir desde la homosexualidad en Perú. Sobre todo si uno lo hace sin pedir perdón a nadie, ni a la derecha ni a la izquierda, que en este punto se parecen como dos gotas de agua o como Pili y Mili". [2] Cierto es que, más allá de la temática tratada, No se lo digas a nadie nada tiene que ver con aquella narrativa hispanoamericana, de tonalidades entre realidad y magia, cuyo referente es Gabriel García Márquez y que amplia difusión ha tenido incluso en Europa. No sorprende que la novela haya recibido la aprobación de Mario Vargas Llosa, escritor de una prosa más seca, atenta a los modos de un realismo tradicionalmente entendido. En No se lo digas a nadie, narradas en tercera persona, se tratan las vicisitudes de un joven de buena familia: Joaquín Camino. La historia transcurre en Lima, pero con aperturas hacia otras ciudades más cosmopolitas, como Nueva York, Madrid o Miami. La obra se presenta dividida en
doi:10.13135/1594-378x/2977 fatcat:66yqddvtrfhgrkhdaa2qxrjaxq