Diagnóstico y tratamiento de la lepra

FRANCISCO JAVIER LÓPEZ-ANTUÑANO
1998 Salud Pública de México  
a lepra es una de las enfermedades del hombre que ha sido reconocida por antiguas culturas L desde el año 1 400 a.C. Esta revisión engloba el conocimiento actual de factores intrínsecos que influyen en la resistencia a la infección por Mycobacterium leprae, en la regulación de la variedad de manifestaciones clínicas y patológicas y en la respuesta inmune dentro del amplio espectro de la enfermedad, desde el polo tuberculoide (paucibacilar), hasta el lepromatoso (multibacilar). Se discuten la
more » ... . Se discuten la especificidad, la sensibilidad y la utilidad de los métodos disponibles de diagnóstico para la identificación y la clasificación de los bacilos ácido-alcohol resistentes; la detección de antígenos específicos en la piel, en las mucosas de la nasofaringe, en la orina y el suero, así como en la medición de anticuerpos específicos y la respuesta intradérmica a extractos de bacilos. Hasta el momento, la única medida efectiva de control que ha disminuido sustancialmente el número de casos registrados es la poliquimioterapia (PQT). Se concluye que la eliminación de la lepra en el continente americano es factible de alcanzar para el año 2000 en la mayoría de los países, siempre que los sistemas nacionales de salud mantengan el compromiso de identificar, registrar y tratar todos los casos diagnosticados. Se proponen estrategias en relación con los esquemas efectivos de tratamiento, la evaluación de los programas de PQT, las actividades de coordinación y armonización con otros programas de salud pública y el desarrollo de investigación operacional. La lepra es una enfermedad infecciosa crónica producida por M. leprae. 1 Esencialmente es una enfermedad de los nervios periféricos, pero también afecta la piel y otros órganos (mucosas, ojos, testículos, tracto respiratorio alto, músculos y huesos). En la práctica sanitarista los casos de lepra se definen como: personas que tienen signos clínicos de lepra, con o sin confirmación bacteriológica o serológica del diagnóstico, y todas ellas necesitan tratamiento. Son considerados como signos clínicos cardinales de lepra los siguientes: a) lesión cutánea única o múltiple (hipopigmentada o eritematosa), no típica de alguna otra enfermedad cutánea; b) pérdida de sensibilidad (térmica, dolorosa y/o del tacto) con o sin lesión cutánea, y c) troncos nerviosos o nervios cutáneos engrosados. Son considerados equivalentes de los signos cardinales: a) la presencia de bacilos ácido-alcohol resistentes en frotis o biopsias de piel, y b) la evidencia histopatológica definida de lepra, confirmada por un dermatólogo con experiencia en la enfermedad. Se consideran como sospechosos de lepra los casos donde se encuentra apenas uno de los signos cardinales (o equivalente) de los anteriormente mencionados. Se definen como lepra incipiente cuando están presentes dos signos cardinales (o equivalentes), representados por un número limitado de lesiones, en ausencia de discapacidades. El de lepra avanzada se define cuando las lesiones son extensas y/o hay discapacidades. Para comprender mejor las bases, la disponibilidad y la factibilidad de utilización de los métodos disponibles para el diagnóstico de la lepra, conviene revisar algunos aspectos del conocimiento actual sobre la respuesta inmune del hospedero, el espectro clínico de la enfermedad y los genes y antígenos del bacilo. Respuesta inmune y espectro clínico Los pacientes que presentan fuerte respuesta inmune celular desarrollan la forma localizada de la enfermedad, su sistema inmune es capaz de destruir gran número de bacilos, y la enfermedad es paucibacilar; estos pacientes se encuentran en el polo tuberculoide (TT) del espectro (lesiones granulomatosas). En el polo opuesto, en la lepra lepromatosa (LL), la reactividad específica inmune celular está prácticamente ausente, por lo que los bacilos se multiplican en los macrófagos
doi:10.1590/s0036-36341998000100010 fatcat:2jwpmfzmvngz5j5b6h6k5zeeqq