Editorial No. 23

El Editor
2002 Entorno  
L as noticias de la prensa eran claras: las autoridades migratorias de Suecia habían romado la decisión de dcponar a su país de origen a más de 600 salvadoreños que, supuestamente engañados por unas agencias de viajes, decidieron enrumbar hacia ese lejano país en el pasado año 200 1, en busca de la esperanza. Un supucsw programa de inmigra· ción y residencia legal fue el anzuelo para inducir a muchos a correr la aventura; vendieron sus pocas pertenencias: casas, automóviles, muebles y enseres
more » ... muebles y enseres domésricos para financiar el sueiio; al final la cruda realidad en las palabras del señor Hans Magnusson, encargado de negocios de la Embajada de Suecia en Guarcmala: "No van a recibir permiso de residencia, ni permiso de trabajo, van a rener que regresar. En los días posteriores a las primeras noticias, y luego de las declaraciones de funcionarios de Cancillería, especialmente la Ministra de Relaciones Exteriores, de que se iban a buscar fó rmulas para evitar la deportación, la respuesta de la Cancillería sueca era contundente: los salvadoreños rodos serían deportados. No había ninguna alternativa, ninguna posibilidad. De nuevo el drama humano de la huida, de la búsqueda de la sobrevivencia. de la necesidad de encontrar nuevos espaciús para vivir, de la esperanza de una mejor calidad de vida, de otro fu turo para los hijos. Las noticias periodísticas en fo rma subliminal señalan la inhumanidad de las autoridades suecas al hacer rerornar a nuestro país a un grupo de ingenuos y estafados aspirantes de la esperanza, pero se olvidan, y ojalá que no sea adrede, de las causas que motivan a ramos salvado· reños a dejar su país, posiblemente para siempre. La avenrura y la migración han sido constantes en la historia de la humanidad. Desde el viaje de los argonauras en busca del vellocino de oro, los maravillosos relaros de Marco Polo, las ambiciones de Cristóbal Colón de encontrar los países de la especieda, el hombre siempre ha tenido motivos para dejar su patria y arriesgarlo todo. Los primeros peregrinos que a bordo del Mayflower llegan a la costa oeste de Norteamérica en busca de un terrirorio en donde vivir en paz en un marco de rolerancia religiosa es otro ejemplo. En el siglo XX las migraciones masivas fueron impulsadas por dos guerras mundiales y sus secuelas de hambre, destrucción y la fa lta de oportunidades. América fue en cll ' Jitimo siglo el continente de la esperanza; millones de europeos llegaron a sus tierras en pos de una mejor vida: de tierras para trabajar, de techo y abrigo, de alimentos, de paz y libertad. Con el tiempo se consolidaron y fo rmaron familias, accedieron a la educación y adquirieron los derechos de la ciudadanía. Sus hijos, americanos por derecho de nacimienro, se convinieron en los indiscutibles herederos de sus respectivas Patrias. En la actualidad, especialmente cuando se trata de la migración de países pobres a países ricos la óptica es diferente; el migrante es tratado como un paria, !..I n indeseable, un huésped no invitado que estorba. Nuestras abuelas, en esa sabiduda popular tan propia de nuestro pueblo decían: ·�El muerto y el arrimado a los tres días apestan». Las actitudes desesperadas de muchos compatriotas que se quieren ir 11a como de lugap , , es patológico. Generalmente esta· mos acostumbrados a los intentos de dejar el país y atravesar la fro ntera de salvadoreños sumidos en la pobreza, sin mucha o ninguna educación. sin oportunidades factibles de obtener un miserable empleo para medio vivir. Se van a vivir en condicio· nes también miserables por ganar algunos dólares lavando inodoros, tal vez platos en el mejor de los caso�. Las mujeres se emplean como domésticas, las de mayor educación ·secretarias. bachilleres y universitarias· cuidan niños o ancianos, limpian apartamentos, se colocan de cocineras o meseras en pequeños negocios y restaurames. Los dólares se necesitan, la fa milia en El Salvador los necesitan, padres, hijos, hermanos. Dedicamos ésta edición a este profundo drama humano.
doi:10.5377/entorno.v0i23.7581 fatcat:67omnvbanbbm7hu2rht62hay7u