La sombra nace en el cielo

Gastón Figueira
1948 Revista iberoamericana  
los uruguayos Ildefonso Pereda Valdes y Gast6n Figueira; los argentinos Jose Hernindez, Luis Cane, Blomberg... Y Puerto Rico, Colombia, Jamaica y la Guayana francesa. Dos palabras acerca del antologista: Emilio Ballagas, conocido sobre todo por sus poemas negros -que lo ubican junto a Guilln, pese a todos sus rasgos diferenciales--es igualmente aut6ntico en sus otros poemas, de un subjetivismo denso y sutil, tales como Jicbilo y fuga (en cuyo pr6logo afirma Marinello que fue Juan Ram6n Jimenez
more » ... Juan Ram6n Jimenez quien trajo los angeles a la poesia contemporinea), Elegia sin nombre, Sabor eterno, Nocturno y elegia, Nuestra Seniora del Mar, obras -casi todasde edici6n limitada, hors commerce, editadas con exquisita pulcritud. Es asimismo un ensayista de depurada cultura, como lo demuestran sus piginas acerca de los movimientos literarios de vanguardia, de Tagore, del goguismo. JosE MIGUEL FERRER, La sombra nace en el cielo.--Caracas, Ediciones "Nuestro Mapa", 1945. 32 pp. El poeta que en 1939 se inici6 con su poemario Cuarta dimensi6n y que logr6 tan significativos elogios por sus Cantos para fareros y navegantes, nos da ahora estas estrofas que 1l mismo denomina de "testamento de guerra para labriegos y soldados". SPoesia de lucha? iSi! El remanso suntuoso y necesario que es el lirismo preciosista de nuestros dias (y que se expresa, sobre todo, en el soneto), ese remanso no puede significar un pantano definitivo. El agua viva y torrencial debe continuar su viaje. La poesia ardorosa y combativa que tan anchurosamente se expandi6 en los dias de fuego de la revolu-ci6n espafiola, esa poesia plural y fermental, no puede detenerse, en nuestros dias inciertos y heroicos. Ella debe ser eso mismo que este poeta venezolano ref leja en su canto: "la eterna flor ardiente y navegante que del cielo nos llama, redentora del hombre; la estrella, rosa nutrida por el b6reas, coral que alumbra el mundo con sangre arborescente; graminea tefiida con sangre de soldados, desplegando en las estepas sus banderas perdidas". Porque -como tan hondamente lo afirma Jos6 Miguel Fe-386
doi:10.5195/reviberoamer.1948.1274 fatcat:aaneq2d3lzbrfkwuvtpcw3o66y