Dossier: La experiencia de la imaginación. Fichte: suspensión y monograma

Juan Bautista Ritvo
2016 El Taco en la Brea  
La experiencia de la imaginación Fichte: suspensión y monograma Dossier 111-143 Resumen En la obra de Fichte confluyen tres nociones que se explican mutuamente: Imaginación, Saber, Huella. En última instancia, la Imaginación es huella (Spur) de lo Absoluto, es decir que está separado de éste pero lleva su traza, imposible de traducir a puro concepto. Por lo demás, la misma imaginación es, antes que nada, un movimiento genético que oscila entre tendencias contrarias y contradictorias, que jamás
more » ... ctorias, que jamás se sintetizan, salvo que se conciba a la síntesis como una operación disyuntiva. A partir de aquí se torna notoria la importancia de estas nociones para la estética. Abstract In Fichte's work meet three notions that explain each other: Imagination, Knowledge, and Trace. Ultimately, the Imagination is a trace of the Absolute, that means that is separated from this one but takes his trace, it is impossible to translate it to pure concept. Otherwise, the same imagination is, first of all, a genetic movement that ranges between opposite and contradictory trends, which are never synthesized, unless the synthesis is conceived as a disjunctive operation. At this point becomes evident the importance of these categories for the aesthetics. A la memoria de Marc Richir: Un pensamiento tendido sin cesar hacia el abismo, nos reconforta cuando alcanza, siquiera sea por un instante, un vestigio de la eternidad que somos sin participar de ella. Revista del Centro de Investigaciones Teórico-literarias -CEDINTEL-FHUC / UNL Dossier • Ritvo, La experiencia de la imaginación. Fichte: suspensión y monograma 111-143 03 tituye un poder especial de hacer o de sufrir una acción. Definición por cierto vacía. Es más interesante la cita que hace en nota, de un texto de Lachelier, en el cual este autor desconfía de las alusiones del término «facultad» a poderes ocultos. Prefiere pensar en aquello que mientras actúa permanece idéntico a sí mismo. Aquí tenemos una primera y decisiva alianza entre «facultad» e «identidad». Kant, se sabe, distingue tres facultades: la sensibilidad, el entendimiento, y entre ambas en posición mediana la imaginación: Einbildungskraft. Según entiendo a Fichte, ya habrá que verlo con minucia y sobre todo indagarlo, la imaginación no es propiamente hablando una facultad sino un modo de articular el vínculo entre las llamadas facultades despojadas de su fondo de identidad. Por razones didácticas, voy a distinguir cuatro niveles o registros: las formas de la intuición del espacio y del tiempo, la imaginación reproductiva, que enmarca, según el propio Kant, a la percepción y pertenece al campo de la psicología, el entendimiento o teoría de las categorías y finalmente las ideas de la razón, que son las distintas totalizaciones, del alma, del cosmos, de Dios. La imaginación propiamente dicha, la productiva, opera entre estas dimensiones, (Mittelwissen) y sobre ellas, Schweben, oscila, flota (Bertinetto). Establece correlaciones heterogéneas y desiguales entre la fijeza y el movimiento (para nada estabilizadas en la mera contradicción, que es, por definición, simétrica y por lo tanto fácilmente resoluble), toma y mezcla elementos de uno y otro orden, agrega elementos supernumerarios, elimina otros, borra y enlaza, tacha y vuelve a articular, desdobla la reflexividad, atraviesa en consecuencia todos los niveles del alma, desde la sensibilidad hasta la facultad de las ideas, que se sitúa en lo absoluto donde es imposible instalarse, ya que toda inclusión, necesariamente nos excluye, mientras, a la inversa, toda exclusión reclama un esfuerzo siempre interrumpido de inclusión. Hay una dialéctica que es propia de la imaginación. Comienza por ser una imagen, en el sentido del vocablo griego eikasia, que mienta la semejanza sensible, pero que es, antes que nada, imagen de una ausencia; para elevarse gradualmente hasta el nivel de una imaginación sin imagen, el nivel más alto de la imagen, que para el último Fichte, termina por constituirse en el nombre por excelencia del saber. El saber es imagen de lo Absoluto. En este nivel ya hemos abandonado la eikasia, porque su operación por excelencia podemos ahora denominarla transcripción o (re)transcripción o, simplemente, traducción. 1 Si me propongo indagar esta dimensión, si me propongo diferenciar nítidamente lo imaginario de la imaginación propiamente dicha, es porque encuentro en este último componente modal, el lugar mismo del ejercicio de la creación y por ende de la libertad. En términos filosóficos, no muy familiares al mundo culto actual, puedo afirmar que la imaginación es el acto de aparecer de aquello que aparece; a los que puedo aportar su traducción lingüista, más familiar, sin duda: equivale al proceso de enunciación de los enunciados de la lengua; o mejor, al modo que lo hace posible. La imaginación es tanto ritmo y movimiento, como quietud y despertar de las voces en el mundo del silencio, significa la huella representativa del Absoluto, que 113 Revista del Centro de Investigaciones Teórico-literarias -CEDINTEL-FHUC / UNL Dossier • Ritvo, La experiencia de la imaginación. Fichte: suspensión y monograma 111-143 03 es lo que carece de representación. A ella se le puede aplicar la consigna de Fichte de manera eminente: concebir completamente lo inconcebible como inconcebible. * * * Schwärmerei es un vocablo alemán de densa historicidad semántica. Según los contextos, se lo traduce o por «fanatismo», o por «divagación» o «extravagancia» -y no acaban aquí las acepciones: podemos incluir en la serie a «delirio». En sus Prolegómenos, Kant lo asocia estrechamente a «imaginación». Dice en el §35: Puede perdonársele, quizá, a la imaginación, (Einbildungskraft) que a veces divague, (schwärmt) esto es, que no se mantenga cuidadosamente dentro de los límites de la experiencia; pues al menos tal ímpetu libre la vivifica y la fortalece, y siempre será más fácil moderar su ardimiento que remediar su lasitud. Pero qu el entendimiento, que debe pensar, en lugar de hacerlo, divague (schwärmt), esto nunca puede serle perdonado; pues sólo en él reside el medio para poner límites, cuando es necesario, a la divagación (Schwärmerei) de la imaginación. Esta alianza de Einbildungskraft y Schwärmerei se prolonga en otros campos semánticos, enteramente convergentes. Por ejemplo, con el sustantivo femenino Abschweifung y el verbo abschweifen, cuyo núcleo es «vagar», también «di-vagación», «vagabundear». Véase, asimismo, este texto de Fichte, que pertenece a su Nova Methodo: En el querer, se piensa en una dirección determinada, todo el pensamiento está tendido hacia esa dirección, no está permitido a la imaginación vagabundear (abzuschweifen); en el deseo (Wünsch), se piensa, ciertamente, también en la dirección, pero la imaginación puede vagabundear. (1982:s.126) 2 Es demasiado claro: la imaginación es una fuerza que hay que mantener a raya, dominarla, ya sea por medio del entendimiento, ya sea por la obra de la voluntad. Ahora bien, lo que se intenta ceñir en los límites de la Einbildungskraft («fuerza de formación o de configuración "de imágenes"»), se derrama libremente por otros términos con los que configura un campo semántico (David-Ménard); me voy a detener sólo en Schwärmerei. Kant lo cita en varios de sus textos, entre ellos, las tres críticas. Me atengo en este momento a la Crítica del Juicio. Pongo por caso, la siguiente: «Esta exhibición de la moralidad meramente negativa, pura y que enaltece el alma, no conlleva peligro alguno de fanatismo (Schwärmerei), que es una ilusión de querer ver algo más allá de todos los límites de la sensibilidad» (W Bd. 10, s.201) (Kant 2003:237). 3 ¿De qué «exhibición» viene hablando Kant? (Darstellung: más bien «presentación» o mejor aún «ex-posición»). De una desviación de la exposición que se experimenta como ilimitada con respecto a sus límites sensibles; es, dice Kant,
doi:10.14409/tb.v1i3.5446 fatcat:zt6bob7is5ee5phr3isjimxade