Ortega y Gasset, José [book]

Andrew Dobson
2003 Oxford Art Online   unpublished
Semblanza -Volumen 7, Número 23 -Abril de 2011 155 José Ortega y Gasset (Madrid, 9/5/1883(Madrid, 9/5/ -18/10/1955 fue el gran filósofo español del siglo XX y el arquetipo del intelectual de su época. Estudioso y conocedor de su tiempo, a Ortega le importaba sobre todo el hombre y "su circunstancia", el hombre en convivencia, el hombre en relación con los otros y con lo que le rodea. Esta fue su gran preocupación como pensador y fue el eje sobre el que basculó su filosofía vitalista. Su interés
more » ... talista. Su interés por ese gran escenario que para él era el mundo, le llevó a analizar en los editoriales del diario El Sol (1917)(1918)(1919)(1920), que luego recopilaría en su obra El Espectador, la problemática del hombre de su tiempo, de los fenómenos culturales de la época y de la política española e internacional del primer tercio del siglo XX. Fue un tiempo en que a Ortega le preocupaba que la misma especialización científica, que nos había traído el progreso y los avances técnicos fuera, paradójicamente, un camino hacia la barbarie. Poco a poco se iba infravalorando la cultura integral y los saberes humanísticos del hombre de ciencia, algo con lo que no estaba de acuerdo. Durante la segunda década del siglo XX, la sociedad española modernizaba sus costumbres y sus hábitos, junto a las novedades científicas y tecnológicas que influían en los cambios sociales, también llegaron y se desarrollaron nuevas modas y hábitos culturales importados, sobre todo del mundo anglosajón, que fueron calando en los gustos de las clases medias y populares de las grandes ciudades. Una de estas costumbres importadas con mayor aceptación popular, fue el deporte. A pesar del ligero retraso con el que llegó a nuestro país, su desarrollo fue en aumento durante los años veinte, sobre todo el fútbol, el boxeo y el ciclismo que ya competían, en popularidad, con la tradicional pelota vasca y la castiza fiesta taurina. La aparición de los nuevos atuendos deportivos, de narraciones sobre partidos de balompié en diarios de información general, etc., llamó la atención de Ortega que analizó el hecho deportivo como fino observador. En un principio el Ortega filósofo entendió el empuje que guiaba al deportista como el de un deseo noble e imparable, luego tras seguir su evolución durante más de una década -fueron años de cambio y transformación del deporte-se refirió a éste y a lo que le rodeaba, como el asunto mundano en que se fue convirtiendo, reorientando sus reflexiones entre 1921 y 1934, año en qué escribió sus últimas líneas sobre el tema que nos ocupa. En 1921, Ortega entendía el espíritu deportivo como una metáfora del deseo humano. El deportista da lo mejor a cambio de nada, hace deporte por el placer de hacerlo, porque quiere, da su esfuerzo sin buscar recompensa material alguna. Para Ortega todos los avances de la humanidad se debían a lo que los hombres realizan con espíritu altruista, espontáneo y sin un utilitarismo inmediato o sea con una motivación semejante a la del espíritu deportivo. En contraposición, afirmaba que la necesidad y la obligación que tantas veces nos guía en el quehacer diario nunca hizo que el hombre consiguiera grandes logros. Ortega entendía el espíritu deportivo como paradigma del estado anímico con que el hombre crea, avanza y progresa. José Ortega y Gasset 1914 (1) Foto Alfonso 1914, cedida por la Fundación José Ortega y Gasset a esta publicación.
doi:10.1093/gao/9781884446054.article.t063991 fatcat:shsqqb5hznhhdf7kega24xdy5q