La iglesia española ante los principales problemas culturales de la Edad Moderna (ss.XVI-XVIII) [article]

Antonio Mestre Sanchís, Digital.CSIC, Digital.CSIC
1994
Antes de iniciar la exposición es preciso clarificar el concepto de Iglesia Católica. Porque, si entendemos, con san Pablo, la Iglesia como "cuerpo místico de Cristo", no siempre ha predominado esa visión a lo largo de la historia y en la vida práctica del Occidente cristiano. En muchos momentos se ha identificado con la jerarquía. En este sentido, la Iglesia se presenta bajo la imagen de quienes ejercen las funciones administrativas y han ocupado los cargos de control del poder eclesiástico.
more » ... der eclesiástico. En este caso, al menos durante la Edad Moderna, habría que hablar con más precisión del poder político-eclesiástico, pues no podemos olvidar que los obispos, desde los Reyes Católicos, fueron propuestos por el monarca y en función de los intereses políticos. Sin embargo, es necesario hablar también de la Iglesia como comunidad de los fieles. En ese sentido, igual participaban los clérigos intelectuales (Vergara, Fr. Luis de León, Arias Montano o Feijoo) como seglares católicos sinceros (Nebrija, Sánchez de las Brozas, Mayans o Jovellanos). Es menester, por tanto, precisar el concepto de Iglesia. Porque, vista la historia cultural de nuestro país, existe un evidente contraste, y a veces una clara oposición, entre la Iglesia jerárquica, que ejerce el poder, y los cristianos que unas veces colaboran y otras sufren las vicisitudes de los vaivenes político-eclesiásticos. Dicho con otras palabras, tan Iglesia son los inquisidores Diego de Espinosa o Gaspar de Quiroga como Fr. Luis de León, inquisidores los primeros y víctima el último, de un proceso deplorable. Este contraste explicará en gran parte las vicisitudes culturales de la Iglesia española objeto de nuestras reflexiones. En la Edad Moderna se observa un evidente proceso de secularización, lenta pero continuada. Ese proceso se manifiesta en todos los campos de la cultura, si bien no implica necesariamente un ataque a la fe cristiana y, en determinados casos, ni siquiera el menor atisbo de anticlericalismo. Lo que sí entraña siempre es una autonomía de determinados campos culturales, científicos o literarios, respecto a la concepción unitaria que, bajo el predominio de la teología 2 Para evitar la referencia a sus numerosos eshidios sobre el tcma, baste referiisc a 1.
doi:10.20350/digitalcsic/11769 fatcat:ciqg2pol7ngf3eczo3vzaxbdri